Espacio abierto dedicado al estudio de las historias locales de los municipios de Castro del Río (Córdoba), Porcuna (Jaén) y Motril (Granada), así como sus adyacentes. Recomiendo la utilización del apartado de comentarios para aportaciones, consideraciones, críticas o rectificaciones. De igual manera, está disponible para quienes deseen colaborar con la publicación de artículos o aportando documentos, sobre cualquier tema de carácter histórico relacionado con dichas poblaciones.

20 mayo 2014

CAPITAN MIGUEL GALLO MARTÍNEZ: 1931 (HISTORIA DE UN AÑO DECISIVO).


    Ciudadanos de Porcuna:
    Quiero ante todo agradeceros, de una manera profunda, vuestro afectuoso recibimiento y las frases con que vuestro presidente acaba de presentarme, pero deseo que inmediatamente mis primeras palabras, al ponerme en contacto con vosotros, sean para rendir un homenaje a uno de los vuestros que acaba de exponer su vida en defensa de las ideas.
    Adivino en vosotros idéntico pensamiento, pero quiero manifestar públicamente que el pueblo libre de Porcuna deberá en su día un homenaje al capitán Gallo, que exponiendo todo cuanto es, todo cuanto vale, no ha vacilado en ponerse al lado de la causa republicana para defenderla, aun a pesar de que este acto iba a exigirle acaso el sacrificio de su vida. Pero “la vida nada es cuando se da por los otros”, ya lo dijo Galán. El capitán Gallo lo sabía y por ello la expuso en aquellos momentos en que se hubiera podido triunfar con la ayuda de su esfuerzo y el de los demás militares pundonorosos que se han sacrificado, pero que no se triunfó porque, desde siempre, el camino de la Libertad han de recorrerlo los hombres a fuerza de sacrificios y de dolores.

    Yo que he tenido la gran satisfacción de abrazarlo unos momentos después de atravesar la frontera, conozco su pensamiento, que es el mismo e todos aquellos hombres que por haberla querido salvar, viven hoy lejos de España. Volveremos, dicen: la sangre de los mártires de la idea, fructífera siempre; el canto a la Libertad no se extingue jamás, porque es la aspiración de la Humanidad Nueva. Los hombres que así piensan y así se sacrifican merecen que sus pueblos los honren, porque se enaltecen al enaltecerlos. Por eso creo tener derecho para deciros hoy: ¡cumplid vuestro deber con él como otros hemos cumplido el nuestro, pensando únicamente en la liberación de España! (Aplausos, vivas al capitán Gallo).

   Estas palabras se corresponden con los primeros compases de la conferencia pronunciada por Francisco Martínez de Padilla en el local social del Círculo Republicano de Porcuna el 5 de abril de año 1931.




   Los vínculos con Porcuna de este joven ingeniero republicano, natural de Tomelloso (Ciudad Real), le vienen por su matrimonio con María Cabrero Gallo, prima hermana de Miguel Gallo Martínez, a quien le quedaban ya pocos días de permanecía como exiliado en Francia por su participación en la Sublevación de Jaca.

Francisco M. de Padilla y María Cabrero Gallo (retratos al oleo de Antonio López)
     Francisco Martínez de Padilla era hijo de Francisco Martínez Ramírez, apodado “El Obrero”, director gerente de la Compañía de Ferrocarril de Argamasilla-Tomelloso. A ambos corresponde un último intento de hacer llegar los caminos de hierro hasta Porcuna. Publicitaron un proyecto de vía ancha Porcuna-Lopera-Villa del Río, extensible a Higuera de Calatrava, Santiago y Valenzuela,  que no llegaría a prosperar a pesar del entusiasmo inicial mostrado en la Asamblea General de fuerzas vivas de las respectivas localidades, celebrada en Porcuna en el mes de mayo del año 1927.
    Recuerden todas aquellas peripecias que Miguel tuvo que sufrir con posterioridad a la fracasada intentona revolucionaria de Jaca, hasta lograr ponerse a salvo al otro lado de los Pirineos (véase Miguel Gallo. Huída y Exilio). Fue precisamente en el domicilio de Francisco Martínez y de su prima María Cabrero Gallo, en la calle Velázquez de Madrid, donde se refugió tras su épica huida de Jaca, a la espera de que sus apoyos encontraran el momento oportuno para evacuarle.Tras el advenimiento de la República el 14 de abril de 1931 un denominado “Tren de la Libertad”, procedente de Francia, devolvía a su patria al grupo parisino de exiliados españoles republicanos: 
   
    “A las nueve de la noche del día 15, un tren rápido procedente de Paris entraba en  la Estación del Norte. En el andén y alrededores esperaban unas 2000 personas con banderas, estandartes, gorros frigios, brazaletes rojos y otros distintivos republicanos. Al llegar el convoy el público asaltó los coches y se subió encima de sus techumbres, se canto la Marsellesa y se lanzaron calurosas aclamaciones”.

Ramón Franco, Miguel Gallo y Ramón Acín


    Tras el obligado descanso participa en un almuerzo íntimo “en honor de los emigrados políticos” celebrado en el Restaurante de la Dehesa de la Villa, en el que se dieron cita los ministros de Hacienda (Prieto), Fomento (Álvaro de Albornoz), Trabajo (Largo Caballero), Comunicaciones (Martínez Barrio) y Economía (Nicolau d'Olwer) del recién nacido Gobierno Provisional de la II Republica; el recién nombrado Capitán General de Madrid (don Gonzalo Queipo de Llano) y Ramón Franco (director general de Aeronáutica). Por la mañana en compañía de quien fuera su jefe en Jaca, don Julio Mangada, fue recibido por el Ministro de la Guerra (Manuel Azaña), que en consejo de Ministros ya había dado las instrucciones pertinentes para que se decretase la amnistía para quienes habían sido separados del ejército por su participación en los sucesos de Jaca y Cuatro Vientos. 
    De inmediato, toma rumbo hacía su tierra natal al encuentro de los suyos. En la estación de ferrocarril de Villa del Río (Córdoba) se dieron cita familiares y amigos de Porcuna (Jaén) que acudieron prestos a recibir a quien, en aquel contexto festivo por la reciente caída de la monarquía, llegaba revestido de la vitola de “Héroe de la República”.
    Disponemos de un testimonio en el que queda perfectamente reflejada la euforia y regocijo popular propio de aquellos primeros días del nuevo régimen. En dirección a Porcuna se le tributó un espontaneo homenaje en el vecino pueblo de Lopera. Quien lo trasmite, no se hallaba precisamente entre los entusiastas. Trascribimos tal cual sus poéticos y desconsiderados recuerdos:

   “El capitán Gallo, hasta entonces exiliado en el extranjero, sería recibido con los honores propios del momento, en el que se entregaron las masas enfervorecidas hasta el paroxismo republicano, animadas por el prurito insaciable de la libertad prometida.
     La cálida congregación multitudinaria de hombres, mujeres y niños regocijados por un festejo inusual, místicamente enardecidos, avanzaba llenando la larga calle de Jesús en concierto con la claridad del sol abrileño, en parangón con la efeméride antañona que había oído contar a mi abuela: la manifestación imponente del pueblo entero y sus ediles a la cabeza, precedida por los cuatro pitos y medio que hubiera de la banda municipal, a la espera, en aquel sitio, llenos de alegría “la venida de la luz eléctrica”. Claro que aquello no era igual.
    Se promovió un gran revuelo cuando, sobre un mar de cabezas humanas despeinadas y manos alzadas, crispadas, frenéticas por la excitación, trémulas, en oleadas de aplausos coreados por atroz griterío, a hombros igual que un torero portado por un grupo de “capitalistas” se distinguió el cuerpo bamboleante del capitán, reproduciendo la imagen espectacular de la recepción otorgada a un general romano vencedor aclamado por la plebe, agitando innumerables banderas y banderines a su paso. Faltaba explicación para tan espontanea convocatoria con instinto de hormiguero.
    El homenajeado, indisimuladamente sorprendido, ensayaba una sonrisa permanente, en un encuentro de emociones suscitadas; el flamear de los colores republicanos se fundía con el resplandor de la mañana, acorde con el amasijo de banderas de rojo integral de las banderas marxistas en las que iban prendidas las preceptivas fotografías de los capitanes Galán y García Hernández, precursores de la acción revolucionaria, cuyos frutos eran patentes.



    Los himnos y canciones a la libertad inundaban el ambiente estallante, en comunión con Carlos Marx y a los acordes de la Internacional:

¡Viva el capitán Gallo!
¡Viva, viva, gritad a la vez!
¡Viva, viva la honra de España!
¡Que a su infancia la han hecho volver!

    El capitán, vértice de una pirámide humana en marcha, pasó a corta distancia de mí, vitoreado entre trapos y banderines. Como en la Marcha Triunfal de Rubén Darío, las mujeres sofocadas por el calor y el ambiente, enronquecían gritando desde los balcones de la fachada de la Huerta de Moreno, donde las muchachas de “El Dientes” y sus amigas arrojaban claveles reventones y amapolas rojas al paso del cortejo, hurtados a la paz de las de las abejas y mariposas.
    El capitán, vestido de negro o azul, seguía emocionado tratando de coger los ramilletes lanzados al aire. Una corona de laurel giró vertiginosa desde un balcón, como anillo de Júpiter, ostentando los colores del nuevo régimen: la asió con la mano derecha y se la colocó al cuello, a estilo hawaiano.
    Y… ya no recuerdo más, porque la gente pasó en tropel, como una manada de búfalos en estampida, y con esto la imagen se me perdió en la noche de los recuerdos".


   En Porcuna, si cabe, el recibimiento tuvo que estar revestido de mayor bombo y solemnidad. Así lo ratifican los testimonios orales, aunque no disponemos de documento alguno que lo desarrolle. En las actas municipales no queda constancia de homenaje institucional alguno. La placa que rotulaba la calle dedicada al varias veces diputado conservador por el distrito de Martos, don Miguel del Prado y Lisboa (Marques de Acapulco), en la que la familia Gallo tenía su domicilio, sería sustituida por otra dedicada a Miguel Gallo, por voluntad expresa del primer Ayuntamiento Republicano de Porcuna. 

Desaparecida casa de la familia Gallo

   Sus compañeros de Sublevación en Jaca y “Mártires de la República”, Fermín Galán y Ángel García Hernández, también encontrarían acomodo en el nuevo callejero. Se les dedicaron respectivamente las actuales calles Pianista Rafael Quero y Alférez Manuel Casado (una de las numerosas muestras del callejero franquista de Porcuna condenada a desparecer).

    
    La Voz de Córdoba (24 de abril de 1931)

   Tras una corta estancia en Porcuna emprende viaje hacía Madrid. Asuntos urgentes relacionados con su situación militar le reclaman. Aunque se detiene en Córdoba, donde se le organiza una recepción oficial en el Ayuntamiento. Estuvo destinado durante algún tiempo en el Regimiento de la Reina. Le acompañan su padre, José Julián Gallo García de Linares, y sus primos Eduardo, Ramón, Gregorio y Luis Gallo, todos militares profesionales con destino en la capital cordobesa.


    En los días siguientes, se reúnen en Madrid los procedentes del exilio con los militares implicados en las sublevaciones de Jaca y Cuatro Vientos, capturados y sometidos a Consejo de Guerra, puestos de inmediato en libertad con la llegada de la República, así como los integrantes de la trama civil igualmente liberados. Se suceden los homenajes y reconocimientos.
     La práctica totalidad de la prensa madrileña progubernamental les rinde pleitesía en sus talleres y redacciones. El protagonismo lo acapara el carismático capitán Salvador Sediles, famoso tras la campaña organizada por las fuerzas antimonárquicas para conseguir su indulto, una vez se conoce el  fallo del Consejo de Guerra celebrado en Jaca (18 de marzo de 1931) que lo condenaba a muerte. 



    Especialmente intensa la jornada del día 25 para la oficialidad de Jaca encabezada por el teniente coronel Julio Mangada. Entre quienes se concentraron estaban los capitanes Gallo, Sediles, Arboledas, Piaya: los tenientes Mendoza, Marín, López Mejías, y un largo etcétera. Se fueron sucediendo durante la mañana las visitas al Ayuntamiento, Capitanía General, donde recibieron el emocionado abrazo de Don Gonzalo, Ministerio de la Gobernación, Gobierno Civil y Ministerio de la Guerra, donde firmaron su adhesión a la República.
     Por la tarde asisten a una velada organizada por el Ateneo de Madrid, presidido por Manuel Azaña, en honor de Fermín Galán y Ángel García Hernández. En representación de las familias de los malogrados capitanes asisten la viuda de García Hernández y el teniente Francisco Galán Rodríguez (hermano de Fermín):

    “El Sr. Azaña, en un admirable discurso, dice que este acto es de entusiasmo, de imperecedera memoria, e gratitud hacia aquellas víctimas, cuyo sacrificio fue la base fundamental de la nueva República; por eso yo comprendo que las familias de las víctimas tendrán un inmenso dolor, dolor glorioso, por encima de todo sentimiento humano, cuyos frutos también han sido magníficos”.
    “El hermano de Galán, con palabras entrecortadas por la emoción, da las gracias a todos y dice que el nombre de el capitán Sediles y el de sus compañeros presentes estarán siempre unidos al de los héroes de Jaca”.

     Después marcharon al domicilio de la madre de Galán, donde Sediles, en nombre de todos, le dio un beso. Agradecida, fue saludando uno a uno a los capitanes Arboledas, Gallo y Anitua, los tenientes Marín y Mendoza, y los paisanos Cárdenas, Pinillos y Detrus.
    Pasados esos intensos días de homenajes y emociones en Madrid, aprovechando la concentración de antiguos compañeros, un grupo compuesto por Gallo, Sediles, Arboledas, Marín y Mendoza acompañan a Francisco Galán Rodríguez hasta Jaca. Su visita obedece a tres motivos: trasladar al pueblo de Jaca su agradecimiento personal y el de su madre por los numerosos homenajes tributados en memoria de su hermano, ofrecer el sable del capitán Galán al pueblo de Jaca  y suavizar, de camino, las tensiones surgidas entre Huesca y Jaca en torno al destino definitivo de sus restos mortales. Obligada visita a la tumba de Galán en cementerio civil de Huesca y a la García Hernández en la parte católica.


     La instantánea se corresponde con la entrega de flores sobre la tumba de Fermín Galán. Se distinguen perfectamente Gallo a la izquierda y Francisco Galán a la derecha.
    


    Previamente la comitiva mixta de oficiales y civiles, que en dos autos se dirigían desde Jaca hacía Huesca, tuvieron que detenerse en Aniés, donde Gallo y Arboledas pudieron recordar las fatigas que pasaron juntos para evitar ser descubiertos. 

La Voz (25 de mayo de 1931)
    Se ve que con tantos homenajes y baños de masas a algunos de estos militares se les despierta el apetito por la política. La inminente convocatoria de elecciones generales lo alimentaba. Es el caso del coronel laureado don Segundo García y el de los capitanes Sediles, Salinas, Gallo y Arboledas, que el 20 de mayo depositaron instancias en el Ministerio de la Guerra solicitando el retiro del Ejército: “El móvil de la decisión que han tomado ahora estos populares capitanes obedece a sus aspiraciones de reintegrarse a la vida civil y dar a sus actividades nuevo rumbo, seguramente político”.


    El 1º de junio se estrenaba en el Teatro Español de Madrid el moderno e incomprendido “romance de ciego” del joven y prometedor Rafael Alberti, titulado “Fermín Galán”. Es puesto en escena por la compañía dramática de Margarita Xirgu, con Rivas Cherif como asesor literario y Sigfredo Burmann que aporta su renovadora y personal impronta escenográfica.
    Allí se dan cita algunos de los compañeros de Jaca. El propio Miguel Gallo muestra su sorpresa ante determinadas licencias del autor: “Quien curaba a los heridos en el Santuario de Cillas era Pastoriza, no era la Virgen”. Otro sublevado, cuyo nombre se omite, al ver a Margarita Xirgu, vestida de Virgen, dando pasos por la escena exclamo: ¡Anda la Virgen!
    Con independencia de que los compañeros de Fermín Galán salieran más o menos satisfechos de aquella representación, sirvió, al menos, para que permanecieran juntos por unos días. Los capitanes Gallo,Sediles, el teniente Ramón Manzanares y Francisco Galán Rodríguez, aquella misma noche, entre bambalinas o en la celebración posterior, se organizaron una gira por Andalucía.




    Su primera escala, la capital de la provincia de Jaén, donde había venido al mundo el joven e intrépido alférez Ramón Manzanares Molinarecién ascendido a teniente.Era hijo del ingeniero agrónomo Ramón Manzanares Escolano, al frente del servicio provincial del catastro durante la primera década del siglo XX.
   El siguiente destino sería Porcuna, localidad de origen del capitán Miguel Gallo. Aquí nos topamos, una vez más, con la limitación que impone el difícil acceso a la prensa histórica de la provincia de Jaén. De las consultas realizadas en su día en el Archivo Histórico Municipal de Porcuna tampoco obtuvimos resultados favorables. La muestra gráfica, que mostramos a continuación, en la que Miguel Gallo aparece ocupando un lugar preferente en el centro de la instantánea, pudiera corresponderse con alguno de los homenajes que le ofrecieran sus paisanos y amigos:




De izquierda a derecha: Sediles, Galán y Manzanares


    “Procedentes de Porcuna han llegado los héroes de la revolución capitán Sediles (que fue condenado a muerte), capitán Gallo y tenientes Manzanares y Galán. Este hermano del capitán Galán. Fueron recibidos por una gran multitud que los aclamó delirantemente. Pasaron al Ayuntamiento, donde se verificó la recepción oficial. Desde el balcón dirigieron la palabra al público a instancias de éste. Después se celebró un banquete en el Restaurant Macedo, con la asistencia de más de un centenar de comensales, Hubo brindis entusiásticos.
    Los señores Gallo y Manzanares marcharon a Córdoba en automóvil, mientras que los señores Sediles y Galán a Madrid.
    Fueron objeto de una cariñosa manifestación de simpatía por parte del pueblo de Bujalance,  tanto a la salida como a la llegada”.



     De una más extensa y desarrollada crónica publicada en el diario Política (9 de junio de 1931) extraemos las siguientes palabras de Miguel Gallo:

    “Yo no soy orador; de mi no esperéis nada, porque nada a lo ya dicho por mis compañeros puedo añadir, pero os manifiesto y digo que soy de las armas cuando éstas obren con justicia, pero no de ellas cuando se quiera abusar de una España que ha estado tan oprimida y castigada por sus tiranos y déspotas gobernantes. Define acerca de la frase de Joaquín Costa “Escuela y despensa” y pide al pueblo que se instruya para que adquiera conocimientos y cultura y forme todo hombre de su edificio humano un edificio sin esterilidad alguna, porque cultivando nuestros cerebros le hagamos producir hasta llegar a hacer de esas máquinas de la sociedad hombres conscientes de sus derechos y deberes, que saben regirse, porque pusieron todo su afán y amor en el bienestar social, material y moral de la humanidad”.
    Imaginamos que tuvo que ser tras aquella visita cuando el nombre de Miguel Gallo pasa a formar parte del nuevo callejero de Bujalance. Su familia, por cuestiones de negocios, mantenía estrechos vínculos con esta población cordobesa, que desde 1909, con proyecto de su tío el ingeniero José María Gallo, regulariza el suministro de aguas a la población, que queda en manos de una sociedad titulada "La Alameda" en la que se integra como accionista y vocal directivo su tío Ramón Gallo García de Linares. En la vecina localidad de Cañete de las Torres también se le puso su nombre a una calle, al igual que ocurrió en Cardeña (Córdoba), única en la que con la llegada de la democracia se le restituyo el honor.
    El semanario local Bujalance anunciaba la publicación de unas caricaturas de los ilustres visitantes, que si llegaron a salir, lo fue dentro de un número perdido o no incluido en la colección digitalizada.



    A las elecciones a Cortes Constituyentes, celebradas en junio de 1931, concurren varios militares de los relacionados con la sublevación de Jaca. Salvador Sediles, cuyo nombre se barajó en un principio para que se integrara en una candidatura patrocinada por los republicanos de Barbastro (Huesca), se adscribe finalmente a una candidatura de Extrema Izquierda Federal, resultando elegido diputado por la provincia de Barcelona.
     El teniente de la guardia civil, en situación de excedencia, Francisco Galán Rodríguez y el capitán de artillería Luis Salinas García, concurren por la provincia de Huesca en una candidatura de izquierda titulada “Insurrección de Jaca”:


   Aunque obtuvieron importantes apoyos en las urnas, fueron sobrepasados con creces por los candidatos del Partido Republicano Radical y Radical Socialista, que se llevaron las cuatro actas de diputado en juego. Ambos, retirados definitivamente del Ejército, evolucionan hacia postulados comunistas. En lo sucesivo, como dirigentes activos del PCE, laboran en pro de la progresiva implantación del comunismo entre las filas proletarias.
    Gallo, que como el mismo reconocía carecía de esos dotes para la de tribuna que se precisan en la política, por la notoriedad alcanzada durante aquel decisivo año de 1931, tuvieron que llegarle propuestas desde las diferentes formaciones republicanas, que a marchas forzadas se fueron estructurando durante aquellos primeros meses de la República. Como católico practicante no cuadraba mucho en las opciones de izquierda más radical en las que se integraron sus amigos y compañeros. Parece ser que al final se le incluye, como de relleno, en una lista presentada por una candidatura marginal de Republicanos de Izquierda que concurre por la provincia de Jaén:


   Se corresponde con los resultados obtenidos en Úbeda, prácticamente insignificantes en comparación con los 3.500 de Socialistas o 1.110 de la Derecha Liberal Republicana de Alcalá Zamora.
   Todo indica que aquella solicitud de retiro no sería finalmente cursada o se retractaría de la misma, ya que en abril de 1932 se le destina de plantilla al Cuarto Militar de S.E, el Sr. Presidente de la República.

    Después del sobresaltado y agitado año de 1931, pone sus miras en una nueva vida más ordenada y normalizada. En noviembre de 1932 contraía matrimonio con María Victoria Laguna de Rins Almarza, una joven zaragozana, con la que mantenía noviazgo desde antes de los sucesos de diciembre de 1930.


     El destinatario de la invitación, que procede del Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, muy posiblemente sea el ministro socialista Indalecio Prieto, exiliado en París con Miguel Gallo hasta la proclamación de la República.
    María Victoria era hija del político y empresario aragonés Miguel Ángel Laguna de Rins Ortiz.

Heraldo de Aragón 25 de noviembre de 1932

    A partir de entonces, el nombre de Miguel Gallo desaparece de las páginas de la prensa. El resto del periodo republicano lo dedica a vivir tranquilamente en familia, a cumplir celosamente con sus deberes militares y a realizar cursos de perfeccionamiento. No volvemos a tener noticias suyas prácticamente hasta aquel fatídico 18 de julio de 1936, en el que "la derechona reaccionaria", con el imprescindible concurso de un sector del Ejercito se levantó en armas contra un gobierno legalmente constituido. Miguel Gallo, como no podía ser de otra manera, permaneció fiel y presto a defender la causa de la República desde un primer momento. Pero eso es ya otro capítulo de su biografía, que dejamos aparcado de momento.
Créditos y agradecimientos

   La fotografía de la desaparecida casa de la Familia Gallo fue realizada por el arqueólogo, amigo e historiador Juan Ruiz Bellido. Pertenece a un reportaje realizado con anterioridad a que los intereses inmobiliarios acabaran con ella.
   La del banquete en Porcuna en la que aparece Miguelito Gallo, como era conocido cariñosamente entre sus paisanos, quiero recordar que la colgó Antonio Recuerda Burgos o Alberto Ruiz de Adana en un facebook local.
   Mi más sincero agradecimiento a Eduardo Ros, descendiente de la familia Martínez de Padilla- Cabrero Gallo, que me proporcionó los retratos al oleo del pintor manchego Antonio López y me ayudó en la obtención del folleto de la conferencia organizada por el Circulo Republicano de Porcuna, que se encuentra entre los fondos de la Biblioteca Nacional.
   La invitación e la boda y el libro del loperano es fruto de la constante y fluida comunicación con Todos los Nombres de Porcuna.
    Tampoco hubiera sido posible este trabajo sin la amable colaboración del personal de la Biblioteca del Ateneo de Madrid, que nos proporcionaron, con diligencia y sin cargo alguno, reproducciones de materiales de los que custodian.
    La colaboración y pasmosa facilidad con que pudimos acceder a las colecciones de prensa del Ateneo de Madrid (previa indicación de las referencias) contrasta con el irracional sistema puesto en práctica por algunas instituciones públicas. Sirva el ejemplo, el empleado por el Archivo Municipal de Zaragoza, que para obtener la reproducción digital de la página del Heraldo de Zaragoza, tuvimos que remitirle previamente un giro postal por importe de 50 céntimos. Nos costó más la tasa del giro que el importe de la página.

1 comentario:

  1. De un documento obtenido hoy mismo, el sumarísimo de urgencia que se le instruye hallándose detenido en Alicante al finalizar la guerra civil, se desprende que participó en varios actos públicos por la provincia de Jaén durante la campaña electoral a las elecciones a diputados de junio de 1931. En un mitin final de campaña celebrado en Porcuna, al parecer, el número dos de la candidatura, don Pedro Lópiz Llopiz, un profesor de la Escuela Normal de Maestros de Orense, se tuvo que bajar de la tribuna ante la intransigencia de quienes asistieron al acto.

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