Espacio abierto dedicado al estudio de las historias locales de los municipios de Castro del Río (Córdoba), Porcuna (Jaén) y Motril (Granada), así como sus adyacentes. Recomiendo la utilización del apartado de comentarios para aportaciones, consideraciones, críticas o rectificaciones. De igual manera, está disponible para quienes deseen colaborar con la publicación de artículos o aportando documentos, sobre cualquier tema de carácter histórico relacionado con dichas poblaciones.

17 febrero 2012

Esculturas romanas de la antigua Obulco

Catálogo Monumental de la Provincia de Jaén (1913-1915)

     Estas dos estatuas femeninas vestidas son de época romana (siglos I-II d.C), y tal como aparece en el pie de foto, proceden de la antigua Obulco (Porcuna). Su hallazgo se remonta a los tiempos del reinado del emperador Carlos V (1516-1556) y detrás de ellas hay una larga historia que contar en la que nos vamos a detener tirando de diferentes fuentes historiográficas.
     
     Las primeras noticias nos las proporciona el epigrafista y viajero arqueológico cordobés Juan Fernández Franco (1520-1601) coetáneo del hallazgo. En su cuaderno de “Antigüedades de la Bética remitido al doctor Siruela por Don Nicolás Antonio y dedicado al Marqués de Comares, se dice hablando de Porcuna:

      “Hay allí hoy día  en la fortaleza una torre muy principal hecha por los romanos. Pues en esta villa se descubrió en una casa un gran edificio, y basas y estatuas, y el señor Marqués de Priego fue allí por verle, y compro la casa para que fuese suyo lo que de allí se sacase, y halláronse tres estatuas excelentes de alabastro, muy poderosas, en una bóveda como capilla, la una de Plubio Cornelio Felix y otra de su mujer y otra de su hijo Plubio Cornelio Valeriano, y entre ellos se hallaron muy excelentes basas, y una piedra de las de la tierra de la Campiña, muy fuerte y muy bien labrada, con su epitafio que se halló junto a las estatuas. Todo lo cual el marqués mando traer a su castillo de la villa de Cañete, y allí están las estatuas y las piedras”.

Dibujo de Cecilio Pizarro (1850)

      La Historia de Porcuna de Manuel Heredia Espinosa, en el capítulo dedicado al lapidario romano de la antigua Obulco, incluye nuevas noticias sobre este hallazgo, al parecer, tomadas de una de las múltiples copias manuscritas sobre la original de Fernández Franco a la que tuvo acceso su autor en la Biblioteca Pública de Córdoba:

     “El Ilustrísimo Señor don Pedro Fernández de Córdoba, primer Marqués de Priego, bisabuelo del marqués, mío Señor, fue con el doctor don Jerónimo de Morales, su médico, y padre del cronista Ambrosio de Morales, y del doctor don Agustín de Oliva, a la villa de Porcuna, por su persona, a ver unas grandes antigüedades de estatuas y letreros que se habían descubierto en casa del vecino Jorge Vélez, cerca de la Iglesia de San Benito”

      “Las estatuas son de muy gran perfección y muchos talladores y canteros las vienen a ver. Quisieron en Porcuna impedir que las trajesen a Cañete, por la disposición de la LEY NEMINI CODICE DE EDIFICIIS PRIVATI, “por la que no se pueden sacar cosas de los municipios, que parece es honra y autoridad de ellos; pero todavía se trujeron”. Estas estatuas están a los lados de la puerta principal de dicho Castillo”.

      Martín Ximena Jurado en sus “Antigüedades del Reino de Jaén”, manuscrito que se conserva en la Real Academia de la Historia, fechado en 1636, proporciona también información detallada sobre este hallazgo:

     “El Marqués Don Pedro de Aguilar supo que en una casa de Porcuna avían descubierto unas estatuas y sus letreros con ellos; compro la casa y llevándose en unos carros a su villa de Cañete las estatuas y basas y letreros; púsolas dentro de su castillo a la puerta de su aposento; las estatuas eran quatro de padre y madre y un hijo y una hija. La del padre e hija estaban enteras. Las otras a pedazos son muy grandes y muy lindas”.

      Incluye Ximena un dibujo con la inscripción que figuraba en la lápida funeraria hallada en el mismo lugar:


     En 1850, el erudito cordobés Luís María Ramírez y las Casas-Deza publica un artículo en El Semanario Pintoresco Español (le acompaña esa bonita ilustración de Cecilio Pizarro mostrada anteriormente), donde se ocupa de la historia del Castillo de Cañete de las Torres, reparando forzosamente en esas estatuas:



     Incluye también una nueva transcripción de lápida encontrada junto a ellas, aunque no las relaciona:



      Francisco Piferrer en su "Trofeo heroico: armas,escudos y blasones de las provincias y principales ciudades y villas de España" (publicado en 1860), también menciona la existencia en Cañete de las Torres de “dos estatuas de dos varas de alto que representan a las diosas Venus y Ceres”, que deben de ser las mismas a las que nos venimos refiriendo desde un principio, asociadas ligeramente a esas deidades femeninas romanas.

     
     Es el Inventario Monumental y Artístico de la Provincia de Córdoba de Rafael Ramírez de Arellano, cuyos trabajos realizan durante los años 1902-1904, en el artículo dedicado a la localidad de Cañete de las Torres, incluye una reseña más descriptiva sobre esta estatuaria: 
     “En uno de los patios del castillo hay dos estatuas vestidas con túnicas y peplos. Una tiene el peplo recogido debajo del brazo y la otra lo tiene por encima del hombro, como hoy se esboza la gente la capa. A ambas le faltan las manos y a una todo el rostro, que, a juzgar por el corte, parece debía ser de pieza distinta y haberse desprendido. Son esculturas de la misma época y aun de la misma mano, bastante buenas. Están bien conservadas, excepto las cabezas y hoy se ven embadurnadas de cal. Estas no atestiguan nada sobre la antigüedad de Cañete, porque el primer Marqués de Priego las compró en Porcuna y las trasladó a su castillo según asegura Franco, su contemporáneo. Las estatuas son de P. Cornelio y su mujer, según la inscripción número 2141 de Hubner”.



     No aparece mención alguna a esas otras estatuas (una masculina), basas y letreros (lápida funeraria con inscripción) mencionadas en las fuentes antiguas.

     Una década más tarde, cuando Enrique Romero de Torres se persona en Cañete para fotografiarlas e incluirlas en su Catálogo Monumental de la Provincia de Jaén, de todo aquel material trasladado por el Marqués de Priego hasta aquella fortaleza en el siglo XVI “no queda más que dos estatuas, las cuales por mis gestiones han sido cedidas al Museo de Bellas Artes de Córdoba”.


Año 1925

      Cuando fueron llevadas a Córdoba, a la escultura que aparece coronada con una cabeza le fue retirada, tal vez por deterioro o por una valoración clara de no corresponderse con su original.
      El pintor Julio Romero de Torres durante sus estancias cordobesas gustaba de la calma y frondosidad del patio de su casa ("delicia para el corazón, reposo para sus ojos"). Esa serenidad clásica transmitida por estas damas obulquenses, entre las que depositaba su caballete, le debió servir en mas de una ocasión como fuente de inspiración.



     El arqueólogo e historiador del arte, Antonio García y Bellido, en su libro “Esculturas romanas de España y Portugal” (CSIC- 1949) les dedica unas páginas y las incluye como ilustraciones. Se ve que debió conocerlas a través del fondo fotográfico del Catalogo de E. Romero de Torres, de manera que durante el proceso de gestación de la obra mantuvo correspondencia con su autor, que le proporcionó información y nuevas fotografías de las mismas:





 (figura izquierda)

    Mármol blanco de 1’50 m. hallada en Porcuna (lugar de la antigua Obulco), en la provincia de Jaén, junto a la que presenta el número siguiente. Según me comunica don Enrique Romero de Torres, parece ser que el marqués de Priego, las trasladó a mediados del siglo XVII, con otra estatua, romana también, de varón, al castillo de Cañete de las Torres, convertido luego en casa de labor, donde se encontraban cuando su propietario, el duque de Híjar, se las regaló “hace muchos años” (carta de 18 de febrero de 1948). Córdoba. Museo de Bellas Artes. Colección arqueológica particular “Romero de Torres”. Propiedad de doña Ángeles Romero de Torres.

    “Muestra paños de pliegues finos y técnica simple, pero suaves de efectos. Tipo corriente y trabajo local, aunque bueno, del siglo I. La cabeza, brazos y manos fueron piezas aparte”.


     Antonio García y Bellido:“Esculturas romanas de España y Portugal” (CSIC- 1949). Páginas 201-202 y lámina 169.






    Creo que hoy deben seguir expuestas y hermanadas en el patio del antiguo Hospital de la Caridad ( que fuera vivienda de los Romero de Torres), desde el que se accede indistintamente al Museo de Bellas Artes y al nuevo creado en 1931, en el mismo sitio, para perpetuar la memoria del hijo ilustre de la ciudad de Córdoba, el pintor Julio Romero de Torres.




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