Espacio abierto dedicado al estudio de las historias locales de los municipios de Castro del Río (Córdoba), Porcuna (Jaén) y Motril (Granada), así como sus adyacentes. Recomiendo la utilización del apartado de comentarios para aportaciones, consideraciones, críticas o rectificaciones. De igual manera, está disponible para quienes deseen colaborar con la publicación de artículos o aportando documentos, sobre cualquier tema de carácter histórico relacionado con dichas poblaciones.

11 octubre 2010

Sociedad Obrera Luz del Porvenir de Castro del Río (1903-1905) 2ª parte

CONSOLIDACIÓN (Septiembre 1903 – 1904)


   Durante esta etapa remite la conflictividad, aunque la actividad reivindicativa no desaparece del todo.
   El 19 de septiembre, durante la Feria Real, se celebrará un mitin, al que asistieron más de 500 jornaleros llenos de entusiasmo, en el que se adoptaron importantes acuerdos (1):
   a) Mandar una comisión de propaganda al inmediato pueblo de Baena y otros puntos, para contrastar las bases de otoño.
   b) Adelantar el fin de la viajada agrícola, que se inicia después de Feria, y en vez de volver para la Virgen del Rosario (7 Oct) como es costumbre, hacerlo para San Miguel (29 de Sep.), coincidiendo así con los acomodados de los cortijos que cumplen ese mismo día. Con esta medida se pretendió conseguir el mayor número de jornaleros en el pueblo para meter presión, al presentarse las bases el día de San Miguel.
   c) De no ser aceptadas las bases, a los tres días se declararía la Huelga General, abandonándose ganados y haciendas.
   El recuerdo de la otra huelga, las perspectivas de buenas cosechas y unas peticiones no tan revolucionarias como las del verano (no incluían la abolición del destajo), permitió una rápida aceptación de las condiciones y subidas salariales por parte de la patronal.
   "De este modo, sin huelgas ni violencias, los jornales tuvieron importantes aumentos, se mejoraron las comidas de los cortijos y disminuyó la cuantía de las tareas" (2). Las consecuencias positivas de la huelga de verano, aparentemente perdida, se manifestaron entonces. Pero este nuevo envite, despierta entre los labradores la necesidad de organizarse, descartando su presunto carácter pasajero. Así, para principios del mes de Noviembre, tenemos constancia en Castro de la creación de una Sociedad titulada "Círculo de Agricultores", que va a entregar dos ejemplares de su Reglamento en el Ayuntamiento para que éste lo eleve al Gobierno Civil para su aprobación (3). 

   En el invierno, para la recolección de la aceituna, aflorará de nuevo la conflictividad, con el tema de los forasteros otra vez en el candelero (4).

Aceituneras (pluma y tinta china) Juan Herrador Granero 

   Durante los días anteriores al 8 de Diciembre (fecha tradicional en el inicio de las faenas de recolección), corren por la población ideas y rumores de declararse en huelga los obreros agrícolas, lo que se hizo realidad ese mismo día 8 con la declaración de Huelga Pacífica.
   El 8, a las 4 de la tarde se reunieron el Alcalde y el presidente de la S.O. para buscar soluciones. Los obreros solicitan el despido de los forasteros, lo que según el Alcalde no está de su mano, pero a cambio se comprometió a colocar a todos los obreros de la localidad, mientras que la S.O. verbalmente a no declararse en huelga. Sin embargo, por la noche se reunió la junta directiva con sus asociados, y se rechazó lo acordado.
   El día 9 son muy pocos los que salen a trabajar. Una comisión de obreros se desplazó hasta Córdoba para recabar, no sabemos de quien, que se despida a los forasteros, lo que se debió conseguir, pues en los días siguientes aparece solucionado el conflicto.
  
  Superados estos conatos de huelga de finales de 1903, entramos en 1904. Durante este año, y a pesar de que ya no se plantearon otras, "en la dinámica social, el mundo del trabajo llegó a colocarse prácticamente a la altura o por encima del capital" (5).

   Desde un diario de la corte, “El Universal”, se anuncia la próxima celebración de un congreso agrícola en Castro del Río, organizado por el libertario cordobés Sebastián Roch, para la segunda decena de Abril. Se dice “que en él tomarán parte delegados de todos los oficios y regiones, a pesar de llamarse agrícola, y que se cuidará únicamente de la organización de huelgas en mayo y junio, disponiendo de medios de resistencia, así como pedir la libertad de los anarquistas presos. También se organizará una campaña antimilitarista continuando la labor de los propagandistas encarcelados Juan Chacón, José Bergillos y José Cabrera Díaz” (6).

 Plaza de la Constitución de Castro del Río

   Desconocemos exactamente cuales son las fuentes de información de este diario, y quien se esconde detrás del pseudónimo de Sebastián Roch (título y personaje central de  una novela autobiográfica de Octavio Mirbeau, acusadora denuncia literaria contra los internados de curas y frailes).
   Por las fechas, pudiera tratarse de una propuesta, infundada o no, de celebrar en Castro del Río el 4º Congreso de la FSRRE  (Federación de Sociedades de Resistencia de la Región Española), que a la postre terminaría celebrándose en Sevilla entre el 15 y 18 de mayo de 1904, en el que se acordó, una vez mas, condenar los medios políticos y defender la huelga general como medio de emancipación del proletariado (7).
   El diario cordobés El Defensor de Córdoba, que había publicado la noticia tomada del diario madrileño, recoge un comunicado emitido por la junta directiva se la S.O. Luz del Porvenir de Castro del Río, que se  desmarca de tal iniciativa: “Los obreros de Castro, señor director, no tenemos nada que ver con ese congreso, ni nos ocupamos de otra cosa que del mejoramiento de los jornales, sin exceder nuestras pretensiones de los justo y si en algún caso nos abstenemos un día o dos de ir al trabajo, es sencillamente, hasta conseguir que en las operaciones agrícolas que por su índole lo requieran, se aumente un real o medio el precio de los jornales, y esto lo motiva mas que otra cosa la exagerada carestía de las subsistencias”. Firmado: José Merino Alba, Pedro Garrido Salido, Dionisio Garrido Zamora, Pedro Quintero León, Joaquín López Pérez, Juan Garrido Mármol, Andrés Sánchez Reyes y Francisco Muñoz (8).
   No aparece Justo Heller, pero sigue vinculado al movimiento obrero local como paquetero corresponsal de Tierra y Libertad y la Revista Blanca , manteniendo su ascendiente entre los obreros.


   En esta fase, los trabajadores castreños van a gozar de cierta preeminencia, lo que les permitió conmemorar por primera vez en Castro del Río el "1º de Mayo", mediante la publicación de una hoja suelta en la que el Alcalde no pudo encontrar “palabra alguna subversiva que atacase las buenas formas sociales” (9).
   Quizá fue en estos momentos, cuando la S.O. contó con más miembros en sus filas, y los aproximadamente 2.000 socios (para una población de 10.000 habitantes) que Díaz del Moral nos indica en una parte de su obra, se corresponderían con ellos, en los que se consolidó el ideario anarquista del que hace gala la S.O.L.P.

   Por la Revista Blanca sabemos de las relaciones del obrerismo societario local con núcleos ácratas gaditanos, quizá los más activos del territorio andaluz durante estos años. La S.O.L.P  figura como adherida en las conclusiones de un mitin celebrado en La Línea (Cádiz) el 9 de octubre para protestar por las injustas detenciones que sufren en las cárceles de España por delitos sociales, políticos y de imprenta varias personas, en un acto conjunto organizado por republicanos y grupos anarquistas de la localidad (10).
   Igualmente contribuyen económicamente a la empresa del grupo editor de La Línea, encabezado por los jerezanos Arranz y Torralvo, que proyectan reeditar el folleto antimilitarista “La contribución de la sangre” de Fermín Salvochea (11).


   A continuación, he creído interesante analizar brevemente, la incidencia que, durante este periodo, tuvieron en Castro del Río, los dos aspectos simbólicos de la moral anarquista: el ateismo-laicismo-anticlerical y el apoliticismo.
  
   El Anticlericalismo: Habría que analizarlo dentro del contexto general de principios de siglo, y sin exclusivismos, pues el laicismo era compartido por otras opciones de izquierda, los llamados partidos antidinásticos: republicanos y socialistas.
   La crítica a la moral religiosa, viene dada mayormente por una pérdida de credibilidad de la iglesia católica, claramente al lado de los poderosos. Liturgias, procesiones, matrimonios, nacimientos y defunciones eran descalificados e individualmente repudiados por estas ideologías (12).
   Díaz del Moral recoge en su obra que en: "Castro del Río, a pesar de su abolengo libertario, no conoce los matrimonios civiles" (13). Lo que sí parece que fue a más, durante estos años, fueron los entierros civiles. En una sesión del Ayuntamiento se abordó la necesidad de un cementerio civil "ante la frecuencia con que los enterramientos civiles vienen realizándose", y para "evitar las cuestiones que se vienen originando entre el vecindario y los señores curas de esta villa", se acordó crear un anexo al católico (14)

 Plaza de la Iglesia

   Un laicismo anticlerical que ya no es exclusivo del género masculino. Un nutrido grupo de mujeres castreñas, emancipadas de la tradicional influencia de la sotana, escriben al director de “Las dominicales del libre pensamiento” Fernando Lozano, para que las represente en unión de Belén Sárraga en el próximo Congreso Librepensador Internacional a celebrar en Roma (15).




   Otro hecho ratifica estas corrientes antirreligiosas, se trata de la buena acogida que tuvo la compañía cómico dramática de Manuel Espejo, que visita Castro para Feria de Santiago, y que llevaba en su repertorio, junto a las convencionales comedias y sainetes tan del gusto popular, dramas sociales que como consecuencia del movimiento societario empiezan a ser requeridos y admirados. Tenemos que recordar aquello que Díaz del Moral decía al referirse a Justo Heller: El empresario de teatro que tenía la fortuna de conquistar el favor de Justo Heller conseguía espléndidas ganancias. Cuando Justo recomendaba una función quedaba rápidamente agotado el papel de la taquilla”.
   El corresponsal del Defensor en la villa de Castro del Río, el ínclito José Maria Jiménez Carrillo, gran amante de la cultura y conservador adicto políticamente, informa brevemente sobre algunas comedias representadas pero excusa su falta de información:  “no nos es posible ocuparnos de esta compañía por no haber tenido el gusto aún de ver sus trabajos” y cuando lo hace en una segunda crónica, los elogia calificándolos de excelentes, pero solo menciona las comedias ( El Nido y la Reja de los Hnos. Quintero…). Ante el éxito alcanzado la compañía repite en septiembre para Feria Real. Se despide el día 20 con el drama en tres actos de Dicenta “El señor feudal” y  la comedia en uno “Como está la sociedad” (16). Jiménez deliberadamente omite la información de los grandes éxitos cosechados con las representaciones de otros dramas sociales de Joaquín Dicenta como “Juan José” o “la Aurora, o el gran drama anticlerical de principios del siglo XX, “Electra” de Benito Pérez Galdós.
  Estas representaciones, que habría que verlas, sin duda, auspiciadas o recomendadas por la S.O., tuvieron lugar en el llamado Teatro del Truco. Durante la representación de “Electra”, sería detenido e ingresado en la cárcel del partido el vecino Antonio Aranda Martínez (a) "Casimiro", por proferir gritos subversivos en el transcurso de la misma. (17).
   El Truco era una casa grande enclavada en el barrio de la villa, junto a las Escuelas Reales, cuyo nombre le viene, al parecer, porque en ella se jugaba a "los prohibidos", y pronto la sabiduría popular la bautizó como "del truco", por aquello de que quienes allí entraban salían con los bolsillos vacíos como por arte de magia (18). Este local debía tener unos salones grandes, o buenos patios que permitieron su uso para espectáculos teatrales. La relación entre este "teatro" y el C.O., se mantuvo con el tiempo, y el hecho de se opte por una antigua casa de juego para sus representaciones teatrales, resalta esa intención típicamente anarquista de reformar las costumbres de la clase obrera.
   El Apoliticismo: Durante la exigua vida de esta S.O. sólo se celebraron dos procesos electorales: 
                     
   Elecciones a Cortes, en Abril de 1903
  Coinciden con el proceso de implantación de la S.O., por lo que el típico abstencionismo anarquista difícilmente se puede ver reflejado en ellas (32%, más o menos dentro de los índices de media nacional que nos da Martínez Cuadrado 30-35%) (19).

   Municipales de Noviembre de 1903
   Anunciadas para el día 8, problemas de orden público motivaron su suspensión, y no se verificarán hasta el domingo siguiente. Obreros y republicanos habían denunciado ante el juez ciertas irregularidades sobre la intervención de las mesas electorales. Requerido por éste el alcalde conservador José Navajas Moreno, y al demorarse en su comparecencia, ordeno a la guardia civil que lo detuvieran y trajeran ante su presencia para que diera a obreros y republicanos cuantas explicaciones estos requiriesen de él sobre las presuntas irregularidades. 
   No debieron de quedar muy satisfechos pues el mismo día de las elecciones los obreros se reunieron muy de mañana y empezaron a recorrer las calles del pueblo en actitud resuelta, por lo que el Ayuntamiento optaría por suspenderlas. 
   De 9 concejales que se elegían, 4 resultaron conservadores adictos, 3 republicanos y 2 pertenecientes a una candidatura obrera independiente (indefinidos). Esto nos induce a pensar en una escisión o convivencia dentro del movimiento obrero local entre antipolíticos y políticos, que serian los que concurren a las elecciones. Podría tratarse de un embrionario partido socialista. Los elegidos, Juan Bravo Pérez y Antonio Bravo Gutiérrez, no me consta que estuvieran relacionados con la S.O. (20). 



   Los republicanos federales también se nutrían esencialmente de electorado obrero. Y es que en aquellos años, la única opción política con posibilidades de éxito, que podía solucionar, en algo, la vida cotidiana de los trabajadores, era el republicanismo, pues en sus programas se incluían promesas como el abaratamiento de las subsistencias o la abolición de los consumos. De manera que, quizá tendríamos que considerar ese apoliticismo anarquista en Castro del Río, durante estos años, sólo como algo coyuntural; incluso durante la decadencia (1906-1909), la influencia de los antiguos líderes anarquistas, como Justo Heller, parece ser que "se dejó sentir en algunos procesos electorales" (21) (¿ apoyo al partido liberal fernandista del Sr. Fernández Jiménez ?)

NOTAS

(1) C.C.G.C ( c. nº 54 : 20 de Septiembre ).
(2) D.M. pg. 206.
(3) C.C.G.C. 1903. ( c. nº 63 : 4 de Noviembre ).
(4) Ibidem.(2 telegramas del dia ocho y otro del nueve de Diciembre de 1903 .)
(5) D.M. pg. 206.
(6) El Defensor de Córdoba 19040328.
(7) Miguel Iñiguez / Enciclopedia histórica del anarquismo español. Vitoria 2008.
(8) Def. de C 19040406.
(9) C.C.G.C. 1904.( c. nº 22 : 30 de Abril ).
(10) Suplemento semanal a La Revista Blanca 19041013.
(11) Idem 19041020.
(12) Paniagua, Javier. "Anarquistas y Socialistas". Biblioteca Historia 16. Madrid 1989.
(13) D.M. pg.200
(14) Actas Capitulares. Sesión 15-9-1904.
(15) “Las dominicales del libre pensamiento” 19040930.
(16)  Informaciones teatrales en Def. de C. (julio-septiembre 1904)
(17) C.C.A.J. 1904 ( c. nº 115 : 10 de Septiembre ).
(18) Testimonios orales recabados de los hermanos Margarita y José C.G (fallecidos).
(19) A.H.M. de C.R.: Actas de escrutinio elecciones a Cortes 26 de Abril de 1903. Leg.180 exp. 1.
(20) A.H.M. de C.R.: Actas de escrutinio elecciones municipales de Nov. de1903; C.C.G.C de 1903 ( c. nº 62 de 3 de Noviembre  ); Def de C. y Diario de Córdoba.
(21) D.M. pg. 203.
 

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