Espacio abierto dedicado al estudio de las historias locales de los municipios de Castro del Río (Córdoba), Porcuna (Jaén) y Motril (Granada), así como sus adyacentes. Recomiendo la utilización del apartado de comentarios para aportaciones, consideraciones, críticas o rectificaciones. De igual manera, está disponible para quienes deseen colaborar con la publicación de artículos o aportando documentos, sobre cualquier tema de carácter histórico relacionado con dichas poblaciones.

14 julio 2011

TOROS EN CASTRO DEL RÍO (siglos XIX-XX). Anexo Documental.





   Para finiquitar de momento con el asunto taurino, recurro a dos crónicas tomadas, una vez más, de las jugosas colecciones de prensa histórica cordobesa alojadas en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica (BVPH) dependiente del Ministerio de Cultura.

   La primera, remitida desde Castro del Río en junio de 1907 por un suscriptor del Diario de Córdoba  (en ausencia de corresponsal), en la que que se capta la expectación que despertaban en la comarca las tradicionales capeas celebradas en la vecina villa de Espejo durante la festividad de la Octava del Corpus. Las menciones a los ganaderos nos sirven para disipar dudas surgidas en una entrada anterior. A destacar el debut como ganadero  del político conservador (varias veces senador y diputado) don Florentino Sotomayor Moreno. Este señor, era además propietario de bastas extensiones de feraz campiña entre Bujalance y Castro del Río (Cortijo de Pradagna, La Hinojosa, etc.…), aunque su ganadería brava estuvo establecida en los cortijos de "Cuevas Bajas" y "Córdoba la Vieja" ubicados en las primeras estribaciones de Sierra Morena en Córdoba.

Florentino Sotomayor Moreno (1875-1934)


Diario de C. 11-06-1907

   Para que el lector pueda hacerse una idea de conjunto, y comprender mejor como eran, y como se desarrollaban esas "corridas", hemos considerado interesante, presentar una crónica completa de uno de estos festejos celebrados durante aquel intenso y convulso verano del año de 1903 en Castro del Río.
      Como podrán apreciar está llena de pinceladas humorísticas, fruto de la pluma del laborioso, insigne, docto e ingenioso corresponsal del diario El Defensor en esta villa, José M. Jiménez:

                  
EL DEFENSOR DE CORDOBA
Diario Liberal-Conservador
Miércoles 26 de Agosto de 1903.
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Castro del Rio. Crónica Taurina.
 

  Ayer domingo, se celebró la corrida compuesta por tres vacas de capea y un novillo de muerte de la ganadería de D. Luis López de Espejo.
     A las tres de la tarde se abrieron las puertas de la plaza, y el público empezó a ocupar sus asientos, quedando éstos a las cuatro todos ocupados.A las cinco en punto el presidente agita el mosquero y se inicia la corrida.

   Primera:


     Coloreá, bien armá de cuerna pero mal colocada, muy viva y con muchos pies. A la primera de cambio barre la arena “El Mestizo" de Baena. Miguel Espinosa, que desde ahora será su alias el "Soplillo”, porque sus carrillos eran los fuelles de una herrería, se muestra con un valor inmenso desde el burladero, y caen sobre él, patatas, tomates, pepinos, manzanas. . ., en fin una plaza de abastos. Sólo se luce un poco con el capote "Cordobés".
Para poder aplacar el escándalo, el presidente hace la señal y se encierra la res que se portó admirablemente.
     Segunda:

     Sigue la bronca que duró toda la tarde, y en medio del estrépito, vemos aparecer la segunda ninfa negra de la tarde, con bastante cuerna y embistiendo superior.
     Después de varios pases de capote, largas y verónicas de Cordobés, Soplillo se siente picado en su amor propio, y a fuerza de protestas del público y a fuerza de hortalizas, saca fuerzas de flaqueza y atraviesa la plaza con toda su fuerza, mirando de reojo a la vaquilla, introduciéndose en el burladero de enfrente.
     Más jaleo, más silbidos, más pepinos y tomates, y un hermosísimo galápago de la acreditada ganadería del Guadajoz.
   "Lunarito" es revolcado por ésta, ensuciándose su traje nuevo, lo que sintió muchísimo según se limpiaba (le acompañamos en el sentimiento).
    Ni en la primera ni en la segunda hace nada "Algabeño Chico", recibiendo en premio bastante verdura.
    Sigue el escándalo, arrecia la bronca y se encierra con esto a la del bello sexo.


    Tercera:

     Como la anterior en color y bravura. Soplillo, por fin toma valor y lancea al bicho malamente (como primera vez que pisa un ruedo). Varias veces estuvo encornado por no soltar el capote, que aunque lo mataran no lo soltaba. Cordobés muy bien al quite.
     "Algabeño Chico" con su buena jindama tras el burladero. El "Mestizo" con la cara herida, no hace más que pasar y cruzar la plaza. "Lunarito" ídem, quedando varias veces sola la de los cabellos negros.
     La hortaliza se conoce que cuesta barata. Un individuo arroja un cartucho de dulces lleno de habas secas. A Soplillo, un guasón de tomo y lomo, le regala una tripa de salchichón, por lo que da las gracias muy contento, resultando ser un magnifico pepino preparado admirablemente.
     Y entre broncas y chillidos, carcajadas y hortalizas, se encierra la última.

     Novillo de muerte:






     Negro, muy bonito, embistiendo regular. A la salida Cordobés con el capote hace una suerte de rodillas, que antes y delante del público ensayó Soplillo ganándose palmas.
     Tocan a banderillas y las toma el Mestizo, promoviéndose una bronca de padre u muy señor mío. Ya las cosas pasan a mayores, la hortaliza queda a la altura de una alpargata, y lo que se arroja ahora son ripios, por no ser éste el primer banderillero, sino Soplillo a quien el público reclama. Toma este los zarcillos y después de citar por el rabo, prende medio par. Vuelve a la misma faena y prende uno más bien puesto. Palmas.
     Va a banderillear Mestizo y el público pide que se las ceda a Soplillo, que coge las banderillas y las coloca en la atmósfera.




  Suena el clarín y se procede a la última pena. Coge los trastes Cordobés y da varios pases en los mismos pitones. Cede la muleta a Algabeño Chico, que da varios pases que no tienen pase. El novillo se presta varias veces a dar la vida y Algabeño las desperdicia. Después de una faena deslucida de muleta larga un pinchazo en hueso. Muchos pases más y otro pinchazo en el pescuezo. Siguen los pases y los espectadores se impacientan. Larga una media que hace encoger al bicho. Este se pasea por la plaza cojeando, y la gente se tira a ella, matando al torito entre todos, y se acabo lo que se daba. Gracias al amigo Soplillo por las consideraciones que hubo de guardarme.
  Se anuncia otra corrida para el próximo domingo, organizada por el gremio de dependientes de comercio.

                    José María Jiménez Carrillo.
Castro del Rio, 24-8-1903.

2 comentarios:

  1. Recordar que Fernando VII encarga a su amigo El Conde de la Estrella, gran aficionado y conocedor de los toros, la primera escuela de tauromaquia en 1830.
    Un pariente del Conde me comentó hace mucho tiempo que hubo material para la contrucción de una plaza de toros en esta villa, pasaba el tiempo y no se construía así que se llevaron las piedras para la contrucción a otro pueblo; creo recordar que a Cabra.

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  2. Amigo Diego desconocía lo que comentas sobre ese proyectado coso en el XIX (parece tradición oral). Conformémonos con el coqueto y vistoso coso en miniatura del Reñidero de gallos. Vistas las fotografías de Antonio J. Morales, me he quedado maravillado de su perfecto estado de conservación al día de hoy. Creo haber pisado su graderío una sola vez en mi vida, por la curiosidad de captar la dinámica de las apuestas (quiero recordar que se hacían aun en reales), más que por el propio espectáculo de la riña en sí. Desconozco tanto su uso como su propiedad actual o si existe algún proyecto relacionado con su futuro. Lo considero merecedor de protección, otorgándosele la figura jurídica de Bien de Interés Cultural, si es que no la tiene ya. Sobre sus posibles usos se me ocurren un montón, pero prefiero que sea la actual clase política dirigente (esta nueva hornada) quien tome la iniciativa (los veo muy capaces para pensar y actuar en positivo).

    Saludos, y a ver cuando sueltas prenda sobre Pedro el Bueno; que por cierto, también perteneció al Grupo Anarquista Alas.

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