Espacio abierto dedicado al estudio de las historias locales de los municipios de Castro del Río (Córdoba), Porcuna (Jaén) y Motril (Granada), así como sus adyacentes. Recomiendo la utilización del apartado de comentarios para aportaciones, consideraciones, críticas o rectificaciones. De igual manera, está disponible para quienes deseen colaborar con la publicación de artículos o aportando documentos, sobre cualquier tema de carácter histórico relacionado con dichas poblaciones.

26 enero 2012

"El Casinillo de Guzmán". Acera de los cafés y de los Casinos en Castro del Río durante los años 30.


     Hace unos días, escudriñando entre muros de amigos en facebook de Castro del Río, me topé con un, hasta entonces para mi desconocido, grupo denominado “Vivencias Castreñas”, donde algo más de 300 personas naturales, adoptivas, residentes o ausentes de esta población cordobesa, se dan cita para compartir y comentar especialmente fotografías, noticias y eventos relacionados con la localidad. Como me pareció original e instructiva la iniciativa, tras pasearme por su muro y detectar la atractiva presencia de material fotográfico sacado de viejos álbumes familiares, solicite de inmediato pertenecer al mismo.
     Una vez aceptado, opte por participar poniendo a prueba la agudeza de sus visitantes con la inserción de un viejo anuncio publicitario de un señero establecimiento del ramo de hostelería castreña  durante la década de los treinta (anterior a 1936): 


     Tras varias intervenciones identificativas erróneas, consciente de la dificultad que entraña ubicar exactamente un local del que apenas si existe memoria viva, he resuelto desvelar el misterio mediante una entrada de blog, y poder así extenderme en detalles.
     El anuncio insertado, contiene el nombre de la calle en el que transcurrió su existencia, la Tercia. Esta céntrica vía, ya en los años treinta tenía ese doble carácter de arteria comercial y de ocio (por los casinos) que tiene en la actualidad. 
     El nombre del padre del republicanismo federal, don Francisco Pi y Margall, una vez proclamada la Republica volvería a formar parte del callejero local. 
     Durante los años 1914-1915, los republicanos gozaron de mayoría en el Ayuntamiento y hasta alcanzaron la Alcaldía, que es cuando la calle llevó este nombre por primera vez, al igual que otras principales dedicadas a personajes ilustres de la causa republicana: Joaquín Costa (Corredera) y Jerónimo Palma (al varias veces diputado y candidato republicano por el distrito de Montilla, finales del XIX y principios del XX, se le dedicó la calle Córdoba).
     La fotografía que encabeza la entrada, está sacada del muro de “Vivencias castreñas”, utilizada con la pertinente y generosa autorización de la persona que la colgó en su día, nos puede ayudar bastante a identificar aquel  “Casinillo de Guzmán”. Aunque la instantánea es de una fecha ya tardía (años 80), pero si imaginariamente conseguimos deshacernos de los vehículos automóviles, podemos retrotraernos fácilmente a la fisonomía original de esa acera de los cafés y de los casinos de la calle Tercia durante la década de los treinta. 

EL CAPRICHO


     En primer término puede apreciarse la fachada del elegante y moderno café “El Capricho”. Somos todavía muchos los que tuvimos la suerte de haberlo conocido con esa apariencia muy cercana a la tuviera cuando fue abierto a finales de la década de los 20 por el joven Federico Millán Moreno, al poco, convertido en primer Alcalde republicano de Castro del Río. 
     Cuando visité por primera vez Castro del Río, aquel viejo café con veladores de mármol, mobiliario de época y columnas de fundición, con regusto a antiguo y clásico, se convirtió pronto en uno de mis habituales locales de alterne. Aquellas concentraciones de “auroros” y esas copitas de anisados con dulces en las madrugadas castreñas de invierno son difíciles de olvidar.
     En la piso superior, disponía de amplias dependencias en las que supongo circularía el naipe y donde celebraban sus reuniones políticas los integrantes de la agrupación local del Partido Republicano Federal, liderado a nivel nacional durante aquellos primeros años de la Republica por el abogado, periodista y diputado Eduardo Barriobero y Herrán. El propio Federico Millán formo parte de su Comité Regional.


CÍRCULO DE LABRADORES

     A renglón seguido se puede apreciar la fachada del que fuera Círculo de Labradores (hoy moderna y funcional Biblioteca Pública Municipal). En torno a él se aglutinará la patronal agrícola castreña tras aquellos primeros envites huelguísticos protagonizados por la S.O. "Luz del Porvenir" de principios de siglo. Apaciguados los conflictos decae en cuanto a número de asociados, que se vuelven reunir a raíz de la nueva oleada conflictiva del trienio bolchevista.
     A partir de 1918, acogería en su seno y en su sede al Sindicato Católico Agrario Nuestra Señora de la Salud, desde el que se buscaba una armónica, idílica e interesada convivencia entre patronos y obreros agrícolas. Aunque éste llegaría a constituirse como tal, no llego a tener nunca demasiada pujanza debido al fuerte arraigo entre los trabajadores castreños del ideario anarcosindicalista. Durante el periodo de crisis del obrerismo local, que transcurre en paralelo a la Dictadura de Primo de Rivera, consigue algunos adeptos (gatopalo) y se convierte también en sede y lugar de encuentro de los equipiers del  Castro del Río F.C. desde él patrocinado.
     Persona de peso en el seno de esta organización patronal y patrocinador del S.C.A, fue don Antonio Navajas Moreno “Barbitas de Alambre”.


CIRCULO LICEO

Salón Círculo Liceo de Castro del Río
     El Circulo Liceo (el último de la fila), es el único casino o circulo de recreo que pervive en Castro del Río. Como se he publicado recientemente un libro, entre histórico y anecdótico, sobre su ya más que centenaria existencia, y aunque dispongo de algunos datos sobre sus orígenes y vicisitudes, los omito pues los supongo recogidos en ese libro al que no he tenido aun la posibilidad de acceder.


CASINILLO DE GUZMÁN

     De manera que centrémonos en el Café Bar la Primera, popularmente conocido como Casinillo de Guzmán, cenáculo de izquierdistas republicanos, que hallábase encajonado entre los otros dos grandes centros de reunión de la burguesía agrícola castreña, osease, utilizando terminología propia del periodo historiado, "entre casinos de señoritos".  
     Ocupaba el edificio en el que habita hoy otro negocio hostelero, Ca Pedro “El Liebre”. Aunque en la publicidad antigua aparece a nombre de Rafael Guzmán Navarro, también participaba del negocio un hermano llamado Joaquín. Ambos eran hijos del zapatero Juan Guzmán Cuenca (1860-1937) relacionado con el republicanismo local de finales del XIX e integrante de la Logia Masónica García Vao de Castro del Río (1888-1893) con el nombre simbólico de “Zorrilla”. En torno a estos hermanos Guzmán, que debieron de heredar los posicionamientos ideológicos del padre, empiezan a darse cita desde antes de la proclamación de la República personas relacionadas con la izquierda política local. Fueron los radicales socialistas, seguidores de la política liderada por MarcelinoDomingo a nivel nacional y el Dr. Manuel Ruiz Maya, a nivel provincial, los primeros en instalar sus tertulias en esta casa en la que suponemos no debía faltar prensa provincial y nacional cercana a sus ideas.
     Figuras destacadas y motores de la agrupación radical socialista local fueron don Misael López Díaz (Administrador de Correos) y don José Rodríguez Rodríguez (Posthumio), ambos posteriores víctimas de la represión franquista.   
     Fueron varios los reportajes publicados por Antonio Verdú Suarez, un conocido redactor del diario socialista el Sur, sobre la situación política de Castro del Río durante este periodo histórico, que tomaron cuerpo y forma rodeado de los habituales que se daban cita en el café tertulia política que aquí solía celebrarse casi a diario. Precisamente de uno de ellos, publicado con un efectista encabezamiento, nos vamos a servir para entrar en detalle sobre lo que allí se cocía.



En el Casinillo

    Esperamos a Balbotín, no el diputado ex social revolucionario y hoy comunista, sino a este concejal federal que por su vehemencia y tesón fiscalizador ha cargado con tan popular apellido (Pedro Martínez García). Los amigos don Juan Manuel Jiménez (el practicante), don Juan Antonio Rodríguez, don Toribio Recio y don Misael López, dialogan sobre temas locales con una noble inspiración política: la actuación del Ayuntamiento es honrada y beneficiosa para el pueblo…, y los ideales imperantes en el obrerismo son susceptibles de encauzamiento por la buena fe con que son profesados.
Así, a este tenor, ya subrayándose la hora en el Casinillo. Hombres cultos y conscientes los que los frecuentan, reflexionan la voz a un contorno de elevación sin incurrir en las naderías de otras tertulias.
    Propaganda, propaganda; eso es lo que necesitamos – resume el radical socialista y corresponsal de El Sur don José Rodríguez y Rodríguez.
    
    El tono jocoso con su correspondiente dosis de guasa e ironía, tampoco faltaba entre los tertulianos del casinillo. Verdú plasma sobre el papel una anécdota, que por lo visto llegó a rebasar el propio ámbito localista, con “Luquitas”, diminutivo cariñoso por el que era conocido el farmacéutico instalado en la acera de enfrente y significado tradicionalista, don Lucas Criado Tejada, que invitado a participar en aquella tertulia-debate de predominio izquierdista, al objeto de dar su opinión sobre cierta noticia recogida en el diario ABC, alarmadísimo se despachó de tal guisa: “Yo no puedo leer ese periódico porque es de izquierda”.

    Las discrepancias surgidas entre las filas radicales socialistas en el año 1932 y el posterior fracaso de las candidaturas de izquierda en las elecciones de 1933, provocará su disolución, integrándose sus militantes en formaciones republicanas de izquierda de nuevo cuño (Izquierda Republicana y Unión Republicana). Tras el regresivo periodo de libertades vivido durante el bienio radical-cedista (1933-1936) el Casinillo de Guzmán se convertiría en sede de una reorganizada Agrupación Socialista, con nombres como los del practicante Juan Manuel Jimenez o el sastre José Porcel Rivas al frente de la misma (ambos también victimas de la posterior represión).



    Finalizada la guerra los hermanos Guzmán Navarro, que consecuentemente se pusieron de parte de la Republica durante el periodo bélico, se verán seriamente afectados por la ola represiva desatada  por los vencedores. Rafael, según testimonios orales, pudo exiliarse a Francia. Otro hermano llamado Cristóbal, panadero de profesión, fue ejecutado en las tapias del cementerio de Castro del Río en mayo de 1940. En la base de datos de represaliados y víctimas del franquismo del Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca aparecen también los hermanos Joaquín y Antonio Guzmán Navarro, aunque desconozco en qué grado pudo afectarles esa represión.
    Y efectivamente, como se apuntaba en los comentarios de “Vivencias Castreñas” por una amiga con ellos emparentados, el popular Juan Guzmán (militante histórico del socialismo) establecido con una taberna en la calle el Baño, lugar de encuentro clandestino de disidentes del franquismo, y cuyo nombre sirve hoy para nominar a la popular plaza del Parque Piojo (Plaza Juan Guzmán) debía de ser hijo de alguno de estos hermanos.

4 comentarios:

  1. Hace poco estuve leyendo la autodefensa que se preparó José Rodriguez para su juicio. Son unas notas manuscritas de al menos 10 folios. No puede decir más por tema familiares.
    Muy buena entrada.
    El edificio del Circulo de Labradores ha sido uno de los más funcionales de Castro, por él ha pasado el Frente de Juventudes, una emisora de radio, la Oje, unas aulas de extensión agraria, el Jucad, el Castro C.F. y también algún grupo politico radical. Recuerdo perfectamente tres organizaciones diferentes alojadas a la vez; una por planta. Hay una foto de la visita de Franco a Castro del Rio con la comitiva parado en su puerta, creo que pararon cinco minutos en la sede.

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  2. Gracias Diego por esa información complementaria sobre los posteriores usos del Labradores que aportas. A Posthumio lo considero merecedor de una entrada en exclusiva, sin revanchismos, simplemente con esa sana y legítima intención de restituir la memoria de quienes fueron durante muchos años tratados como villanos.

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  3. Le he pasado este trabajo a Antonio Guzman, descendiente de esta familia. Según me ha narrado,su tio Antonio fue ahogado en un pozo, sacado y metido repetidamente hasta que perdió la vida.

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  4. Algo sobre esos expeditivos métodos de tortura recordaba haber leído por algún sitio, pero como no fui capaz de localizar la fuente madre, omití el hecho (Quiero recordar que fue en el pozo del Convento de Dominicas). Muchas gracias por la colaboración. Queda mucha memoria por restituir sobre los represaliados del franquismo en Castro del Río. Si dispusiera de tiempo, medios y colaboración, seria capaz de embarcarme en esa empresa. Ahí queda la idea, por si alguien se muestra dispuesto a secundarla.

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