Espacio abierto dedicado al estudio de las historias locales de los municipios de Castro del Río (Córdoba), Porcuna (Jaén) y Motril (Granada), así como sus adyacentes. Recomiendo la utilización del apartado de comentarios para aportaciones, consideraciones, críticas o rectificaciones. De igual manera, está disponible para quienes deseen colaborar con la publicación de artículos o aportando documentos, sobre cualquier tema de carácter histórico relacionado con dichas poblaciones.

22 agosto 2013

Arquitecto Luis de Huertas en Puerto Rico (1796-1815)



     En una entrada anterior dedicada al arquitecto neoclásico Luis de Huertas Toribio, natural de Porcuna (Jaén), mencionábamos la importancia de la recomendación efectuada por Francisco Sabatini, a la sazón Arquitecto o Maestro Mayor de Obras del Reino de España, para que éste pasara a ocupar la plaza vacante de Maestro Mayor de las Reales Obras de Fortificaciones en la Plaza e Isla de Puerto Rico.

Arribada


     “En el Bergantín Correo de S.M. el Infante a cargo de su capitán Josef  Suarez Quirós llegó a este puerto en 12 de agosto próximo pasado don Luis Huertas, Arquitecto aprobado por la Real Academia de San Fernando, nombrado maestro mayor de las Reales Obras de fortificaciones de esta Plaza por la R.O. que se sirvió V.E. comunicarme con fecha de 13 de febrero último. Doy a V.E. parte de su llegada para los efectos convenientes” (1).

                                        Puerto Rico a 22 de septiembre de 1796.


      Firmado: Ramón de Castro (Gobernador y Capitán General de Puerto Rico)


Ramón de Castro y Gutiérrez
    El propio Sabatini, por su condición de Teniente General del Cuerpo del Ingenieros Militares, fue el responsable de la designación del Coronel e  Ingeniero Tomás Sedeño, que arribaba a la Plaza de Puerto Rico en fecha  cercana a la que lo hiciera  Luis de Huertas (2).     


    El ingeniero Tomas Sedeño y el Maestro Mayor Luis de Huertas terminarían conformando un equipo de trabajo que dejará su huella en la Isla. Su trabajo traspasa con creces las obras de defensa y fortificación en principio encomendadas. Intervienen juntos como proyectistas tanto en edificaciones civiles como religiosas ejecutadas durante el primer quinquenio del XIX.
    Ambos tendrían un bautizo de fuego. Al año siguiente de su llegada (1797) tuvieron que poner en práctica sus conocimientos en materia de defensas y fortificaciones durante el sitio que sufrió la isla por parte de la flota inglesa.
     Expuestos a las acometidas de los cañones enemigos participaron en primera línea en los urgentes trabajos de construcción de defensas en los puntos estratégicos.
     Luis de Huertas intentaría sacarle partido a su comportamiento heroico solicitando “graduación militar, fuero y uso de uniforme correspondiente a su clase”.

     “El Capitán General dirige una instancia de don Luis de Huertas, Arquitecto aprobado por la Real Academia de San Fernando, y maestro mayor de las obras de fortificación de aquella Plaza e Isla, en que hace presente su mérito contraído durante el último sitio asistiendo bajo la dirección de su Comandante a la construcción de Baterías, Espaldones y reductos, principalmente en las obras del fuerte y puente de San Antonio donde sufrió las mayores fatigas y riesgo de la vida por el rigor del fuego de los enemigos que se dirigía a aquel punto, en cuya atención y lo mucho que se esmeró para animar con su ejemplo a los subalternos y trabajadores; Suplica a V.M. se digne a concederle la graduación militar que más sea del real agrado y quando no, el fuero y uso del uniforme correspondiente a su empleo, o la gracia que fuere más conforme al Soberano arbitrio de V.M.
     Los jefes apoyan su mérito, exactitud y desempeño con que se portó durante el tiempo del sitio, y lo consideran acreedor al premio que V.M. tenga a bien dispensarle”.

      Junio de 1798 (3).


Denegado por S.M. (3)
   Con posterioridad al sitio se realizaron importantes trabajos de reconstrucción, especialmente en el fuerte de San Jerónimo, defensa a la entrada del canal de San Antonio, que quedó prácticamente destruido por la acción de los cañoneros ingleses.



    Entre su producción arquitectónica en la isla de Puerto Rico ocupa un lugar principal la Catedral de San Juan Bautista reedificada sobre otra anterior de estilo gótico.
     En 1801 el comandante de Ingenieros Tomas Sedeño, ante el peligro que representa para la feligresía la debilidad estructural del antiguo templo catedralicio, especialmente en la parte del crucero, contando con la obligada anuencia del gobernador de la plaza opta por suspender con carácter de urgencia la celebración de oficios religiosos en el mismo.
     Casi de inmediato, con el imprescindible concurso del arquitecto Luis de Huertas, se elabora un proyecto de reconstrucción.
    El plano general del citado proyecto, que fue presentado el 1 de junio de 1801, está publicado en la Historia General de las Artes Plásticas en Puerto Rico de Osiris Delgado Mercado (Fig. 115). No he sido capaz de localizar un ejemplar de la misma entre los fondos de la BNE ni en cualquier otra biblioteca pública o universitaria de los territorios del núcleo del antiguo imperio colonial (Reino de España). Sería de agradecer que cualquier curioso o investigador de naturaleza o residencia boricua, que pudiera tener acceso a la lectura de esta entrada, nos lo proporcionara para poder incorporarlo a posteriori.
     Una vez aceptado, el 9 de noviembre del mismo año se produce la ceremonia de puesta de la primera piedra. Aunque con importantes reformas posteriores, el memorial presentado por Sedeño y Huertas responde básicamente a la Catedral que llega a nuestros días (4).
     Para poder hacer frente a tan cuantioso gasto el gobernador Toribio Montes, con la anuencia de los cabildos civil y eclesiástico, estableció en 1805 un impuesto de un cuarto (cuatro maravedíes) sobre libra de pan cocido. 




    Por falta de fuentes y conocimientos nos abstenemos de entrar en consideraciones estilísticas de una manera profunda. A simple vista tanto en su fachada como en la nave central se aprecia claramente el gusto por la sencillez, de predominio de lo arquitectónico sobre lo decorativo, la pureza de líneas y proporciones simétricas propias del estilo neoclásico.

    En la fotografía de la fachada (finales del XIX) todavía no se había producido el realce de altura consistente en la incorporación de un nuevo cuerpo para la hornacina del santo rematado con un frontón triangular que presenta en su traza actual. 


    También conocemos sobre su participación en otro edificio religioso: Iglesia de Barranquitas.
    El poblado de Barranquitas fue fundado en 1803. Desde un primer momento cunde el deseo entre sus pobladores de constituirse en  parroquia independiente. A tal propósito coadyuvo considerablemente el especial empeño del Obispo Arizmendi que facultó a sus vecinos para levantar parroquia. La primera piedra fue bendecida el 12 de julio de 1804 por el párroco de Coamo. En el año de 1806, con planos realizados por el arquitecto español de Luis de Huertas, es cuando se aborda de lleno su construcción. Para 1808, cuando el poblado obtiene personalidad jurídica propia ya se hallaba terminada (5).


    En este dibujo realizado a partir de una postal de finales del XIX se aprecia perfectamente su fisonomía original que ya no tiene nada que ver con la actual.


Real Cárcel del Cabildo


    En 1810 Luis de Huertas interviene en la tasación de una casa propiedad de Juan Jacinto de Rivera situada en la Calle de la Luna, a espaldas de las casas consistoriales, finalmente adquirida por el Cabildo para acometer el ensanche de la Real Cárcel.
    El propio Luis de Huertas es nombrado para ejecutar el proyecto. Su financiación va a provocar un conflicto entre los cabildos civil y eclesiástico ya que el impuesto sobre el pan, aplicado antes para la Catedral, se transfiere a esta nueva obra.
    La idea fue impulsada por el gobernador Salvador Meléndez e iba acompañada de un moderno proyecto de rehabilitación de reclusos. Consistió en construir un departamento incomunicado del resto de instalaciones del edificio y con salida independiente al exterior para que sirviera de asilo a presos jóvenes por delitos leves. El alcaide Carrero se comprometió a procurar la educación de los mismos en diferentes oficios (6).



     No ha llegado hasta nuestros días. A mediados del XIX el edificio del Ayuntamiento se verá sometido a una nueva remodelación profunda con proyecto del arquitecto Pedro García. Al variarse la fachada, quiso el arquitecto darle la mayor semejanza posible con la del ayuntamiento de Madrid de donde era natural.
     En fecha indeterminada construyó una Casa para uso particular y familiar. En las Actas del Cabildo consta su solicitud:
    “Se tuvo presente el expediente movido por don Luis Huertas sobre la venta de tres varas y media de terreno que trata de comprar, como pertenecientes a los propios de la ciudad, para edificar la casa que ya ha empezado a construir en la plazeta de las madres monjas carmelitas”.
    Llama la atención el hecho de que sea tenida en cuenta con las obras ya iniciadas. Esto nos puede inducir a pensar en un trato de favor. También es cierto que esas mismas actas recogen reclamaciones de haberes de Luis de Huertas “maestro mayor arquitecto de fortificaciones de la plaza” contra los fondos propios del Cabildo (7).

Plaza de las Monjas en 1902

     No ha quedado memoria de la misma. Incluso es posible que no llegara a terminarse por su prematuro fallecimiento.
      Conocemos que tuvo descendencia. Un próxima meta consistirá en dar con la misma, desentrañar con exactitud la fecha de su nacimiento y clarificar su más que presumible parentesco con el también arquitecto porcunense Tomás Toribio Huertas cuya carrera profesional trascurre en Montevideo (Uruguay) casi en paralelo.

FUENTES UTILIZADAS

(1)   Luis Huertas. Destino a Puerto Rico (1796). Archivo General de Simancas: SGU,LEG,7243,49.  Portal Pares MCU.
(2)   Tomás Sedeño. Pasaporte de embarque (1796). A.G. de S: SGU,LEG,7243,40
(3)   Luis de Huertas. Solicitud de Ascenso (1798). A.G. de S: SGU,LEG,7245,18. .
(4)   Osiris Delgado Mercado / Historia General de las Artes Plásticas en Puerto Rico. 1994.
(5)   Lino Gómez Canedo. O.F.M. / Los Archivos Históricos de Puerto Rico. Apuntes de una visita. A.G. de Puerto Rico 1964.
(6)   Francisco M. Zeno / Historia de la capital de Puerto Rico. Oficina de Actividades Culturales, Gobierno de la Capital, 1959 - 498 páginas.
Revista Plural. Volúmenes 3 y 4. Administración de Colegios Regionales, Universidad de Puerto Rico, 1984.
(7)   Actas. Publicación Oficial del Gobierno de la Capital. San Juan (P.R) Cabildo. 1970.


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