Espacio abierto dedicado al estudio de las historias locales de los municipios de Castro del Río (Córdoba), Porcuna (Jaén) y Motril (Granada), así como sus adyacentes. Recomiendo la utilización del apartado de comentarios para aportaciones, consideraciones, críticas o rectificaciones. De igual manera, está disponible para quienes deseen colaborar con la publicación de artículos o aportando documentos, sobre cualquier tema de carácter histórico relacionado con dichas poblaciones.

27 marzo 2011

Escenas de "Soledad" (La película).

Plaza de San Rafael 1927
Plaza de San Rafael años 60

   Cuando visité por primera vez Castro del Río, allá por los primeros años de la década de los 80 del pasado siglo, mi sorpresa fue mayúscula al poder comprobar in situ la armoniosa uniformidad, equilibrada plasticidad y perfecto estado de conservación de su emblemático Barrio de la Villa, alojado dentro del perímetro amurallado de su primitivo castillo fortaleza. El barrio alberga en su seno algunos de los mas característicos edificios patrimoniales, tanto civiles como religiosos, de la ciudad: las Casas Consistoriales situada junto a una de sus puertas de acceso (arco de Santo Cristo), edificio del antiguo Pósito, Capilla del Colegio de San Acisclo y Santa Victoria, Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, Casa de Mendoza, el Castillo y el Tiunfo de San Rafael. Aunque el conjunto en si con sus blancas y angostas calles y sus pintorescos arcos (Santo Cristo y Agujero) goza de personalidad propia. Llama la atención el empinado acceso a través de la cuesta de Martos tras la que se descubre el Castillo y la Plaza de San Rafael con su espectacular Triunfo presidiendo el espacio.


Arco-Puerta del Agujero



Calle Pósito


   En 1958 dos cineastas italianos, Enrico Gras y Mario Gravieri, especializados en el género documental, debieron igualmente sorprenderse con este emplazamiento que lo incluyeron  para el rodaje de varias escenas de su nuevo proyecto cinematográfico “Fiesta Grande”, veinte mil metros de cinta, con los que se pretende “descubrir al mundo esa España incógnita que rebosa seducción por los cuatro costados”. Un continuo peregrinaje que se desarrolla esencialmente por tierras castellanas y andaluzas.       

   Además de Castro del Río, se muestran en la cinta el Sacromonte granadino, Guadix y sus cuevas, la Romería del Rocío, los patios y la Semana Santa cordobesa.
   Para darle unidad a este recorrido geográfico se recurre a una trama novelesca.
   La película con el título final de Soledad, presentada fuera de concurso a la Mostra de Venecia, sería estrenada en Madrid en la primavera de 1959.



   Gira en torno a los amores de Soledad, una guapa andaluza que ha matrimoniado con un señorito rico pero indigno de ella, papel interpretado por la bonita y atractiva Pilar Cansino ( prima de Rita Hayworth), que hacía su debut cinematográfico.
   El protagonista masculino, lo encarna el joven galán Germán Cobos, enamorado de la protagonista, que en un peregrinaje sentimental, va de un lado para otro recorriendo esa España que Gras y Gravieri nos quieren mostrar.
   También se distingue en su papel Fernando Fernán Gómez, que interpreta a un pícaro de los anchos campos, vendedor de trenzas femeninas.
   Completan el reparto Eva Sedeño, Josefina Serratosa, María Vico y Pilar Gómez Ferrer.
   
   
   
   Como casi siempre, tratándose de una película rodada en España, lo mejor de “Soledad” es la contribución de sus actores y actrices secundarios. Así, destacamos, en su comienzo, la aparición de una insólita Mercedes Alonso, caracterizada de gitana, y  el popular José María Tasso “Tachuela” que hacia sus primeros pinitos en el cine.


 
Crítica Abc





Secuencias de la película rodadas en Castro del Río

   En las escenas de la boda son perfectamente reconocibles las intrincadas y blanquecinas calles del Barrio de la Villa (Palma, Estrella, San Juan), así como la portada plateresca de su Iglesia Parroquial, hoy desaparecida como consecuencia de los agentes corrosivos y la mala calidad de su original piedra de fábrica.
   El resto de las secuencias se corresponden con una especie de capea o encierro que trascurre por sus calles, que tiene por epicentro el Llano de San Rafael, adornado para la ocasión con los típicos carretones y empalizadas que se utilizaban en este tipo de festejos populares.

   Para ambas secuencias fueron utilizados y contratados numerosos/as castreños/as que participaron como extras en la película. El rodaje en Castro del Río transcurre durante la primera semana del mes de mayo de 1958, y no estuvo exento de anécdotas e incidentes, como la del astado que cogió y golpeó al extra Rafael Moreno Santiago, causándole varias y graves heridas, o la del toro que se escapó del encierro, sembrando el pánico entre la población, finalmente abatido de un tiro por un valeroso número del cuerpo de la Guardia Civil apellidado Vaca.

ABC 7 de mayo de 1958

   Hasta la prensa libertaria en exilio, de la que eran habituales lectores muchos castreños, de los que tuvieron que emigrar forzosamente al finalizar la guerra civil española, recoge la información:

Solidaridad Obrera 5 de junio de 1958

   Las acrobacias taurinas (salto frontal y de la garrocha) y otras suertes de recorte que se aprecian en la cinta, son obra de un famoso especialista de cine de la época llamado Manuel Santamaría “Pololo”.


   Afiches como este, serían profusamente, cual hojas volanderas, distribuidos por el empresario del todavía Teatro Cervantes (antiguo Vista Hermosa) para incentivar la asistencia a su sala de la población castreña cuando se estrenara la película en la localidad. Quiero recordar que un antiguo empleado del posterior Gran Cinema, Rafael Caravaca Pinillos, asiduo colaborador de la Revista de Feria, con rememoraciones sobre el cine y el teatro en las que trascribe sus vivencias y colecciones, se ocupó de su estreno en Castro del Río, acompañado de fabulosos llenos.
   Los tiempos han cambiado, hoy el cine, antiguo negocio y lugar de encuentro, a raíz de la proliferación de nuevas tecnologías, se ha trasladado a los cómodos y confortables salones particulares. Ya no hace falta siquiera hacer colección de películas pues están disponibles permanente para su descarga en la red. Quienes puedan mostrarse interesados por el visionado completo de Soledad pueden encontrarla en ella.



   Ya para terminar, haciendo uso, una vez más, de mi legítima propensión, desearía que las nuevas y futuras generaciones de castreños/as cuando vean esta película, puedan seguir reconociendo en ella esas calles y plazas del Barrio de la Villa, de las que deben sentirse orgullosos. Para ello es imprescindible una especial sensibilización entre la población y entre los dirigentes políticos, que son quienes a la postre deben preservarlo evitando perniciosas e irreparables actuaciones urbanísticas.
    Soy consciente de problemáticas derivadas de la proliferación de vehículos automóviles, pero desde mi particular punto de vista, el antiguo solar del Circulo de Artesanos, con cuyo derribo ganó en belleza el entorno, al quedar al descubierto el Castillo, no se merece su actual uso como guarda coches. Existen soluciones. Una terraza soleada y ajardinada (con hostelería) que hiciera las veces de centro de acogida y recepción de visitantes, compatible con el uso y disfrute del espacio por parte de la ciudadanía en general, se me ocurre como una solución viable y económica.
   A las burras del siglo XXI habría que buscarle establos, fuera del perímetro amurallado. Un nuevo parking subterráneo en el Llano de la Fuente podría ayudar a solucionar el problema. Eso si, al encargado del proyecto se le debe exigir armonía con el conjunto, de la que carece el recientemente inaugurado parking de la Plaza de San Fernando.

 Antiguo aparcamiento ubicado en el Llano de la Fuente, justo
donde arranca la Cuesta de los Mesones.


   Un antiguo morador del Barrio de la Villa.

24 marzo 2011

Fútbol en Motril durante los primeros años 30. I

Athletic Club de Motril 1931
Archivo fotográfico Semanario motrileño Mucho Deporte

   Valiéndome de escuetas y concisas informaciones ya me ocupé de los orígenes del fútbol motrileño en una entrada anterior.

   Es durante la década de los años treinta, coincidiendo con la implantación en nuestro país de un nuevo régimen político ( II República), momento histórico en que al Real Madrid se le cae la corona, quedándose como Madrid F.C. a secas, cuando esta práctica deportiva termina consolidándose definitivamente entre la población motrileña. Aunque por el nombre adoptado para el primer equipo local y por su impecable indumentaria, parece que el Athletic de Bilbao era el que gozaba por entonces de mayor simpatía entre los aficionados locales
 


Recomiendo la audición del himno del Athletic de Bilbao
   (el equipo de mis amores) para ambientarse.

   Habría que distinguir varias etapas perfectamente diferenciadas durante el periodo:
Temporada 1931/ 32

   El Athletic Club de Motril y el Sporting (Deportivo Comercial), que provienen del periodo anterior, mantienen una especial rivalidad entre ellos para hacerse con la supremacía del fútbol local. El dominio es claro a favor de los primeros, que parecen contar con mayor poderío económico y con una estructura organizativa más estable.
   Las referencias sobre partidos amistosos entre athleticos y spotinguistas, se saldan con permanentes victorias de los primeros, a excepción de un empate. Para incentivar la competición se ponen en juego trofeos donados por el comercio local. Es el caso del  disputado, durante la Semana Santa de 1932 (4-1 para el Athletic), con una copa de plata donada por el popular establecimiento del ramo de tejidos Almacenes Carrasco.
   Los partidos se desarrollan en un denominado Campo de la Fundición.
   La mejora en los medios de comunicación, permite que se diversifiquen los rivales y que se desplacen hasta Motril equipos de las provincias limítrofes para contender con el Athletic, que por su mayor poderío económico puede afrontar los gastos de contratación.

   El Sporting se tiene que conformar con enfrentamientos con modestos de procedencia comarcal como el C.D. Obrero de Almuñecar con el que disputa algunos partidos con  devolución de visita. Por una crónica recogida en la prensa granadina sabemos de un desplazamiento del Sporting hasta la capital para contender frente al reserva del Recreativo de Granada, siendo derrotado por 1 a 0. De los costeños destacan al meta Rosa, que hizo bonitas paradas, los defensas González y Pinos, y  los delanteros Arcas y Carlos, que realizaron varios avances, sin conseguir rematarlos con el gol. A destacar ciertas normas comúnmente aceptadas de caballerosidad y deportividad que prevalecen aún en el fútbol. Los dos penaltis en contra con los que fue castigado el Sporting fueron arrojados fuera deliberadamente por los granadinos.
   Algún equipo granadino como el Júpiter, también recala en Motril para contender contra el Sporting (2-1 a favor de los locales).
   En un nivel inferior aparecen el Marítimo y el Deportivo Obrero, que se nutren de jugadores de extracción social humilde, a los que la prensa apenas si les da cobertura informativa por lo sólo conocemos un enfrentamiento mutuo  con victoria para los segundos.


Partidos jugados por el Athletic de Motril temporada 1931/32

En casa

  • 12-31: Athletic club venció 3-2 al Vélez Málaga.
  • 12-31: Athletic- Imperial de Málaga (0-3). La actuación del árbitro muy protestada por el público.
  • 02-32: Athletic- Ferroviaria de Almería. Doble partido: 1-1 y 2-0 (ver crónica impresa)
  • 03-32: Athletic- Granada F.C (1-0).
  • 03-32: Athletic- Vélez Málaga (7-1).
  • 03-32: Athletic- Sporting Club Ibérica de Málaga. Doble partido: 1-2 y 1-1.
  • 05-32. Athletic- Granada F.C. (2-1). Copa en disputa donada por Almacenes Carrasco. 




Diario la Independencia de Almería (13-02-32)

Fuera de Casa

  • 07-31: Granada F.C.- Athletic (3-0).
  • 02-32: Athletic de Almería-Athletic de Motril (3-0). Partido a beneficio de los obreros parados (ver crónica impresa).
  • 04-32: En Guadix la Unión Deportiva Accitana venció al Athletic de Motril por 3-0.

Diario de Almería 3 de febrero de 1932

 
   Jugadores motrileños reseñados en las crónicas:

Porteros: Rosas y Guillermo.
Jugadores de campo: Feriche I, Feriche II, Caracuel, Gómez, Castro, Herrera, Villegas, Cazorla, Fernández, Jiménez, Loja, Priscrim, Arcas, Rubio, Chicuelo y Medina.

   El Sporting terminaría desapareciendo y algunos de sus mejores jugadores, caso del guardameta Rosas y el delantero Arcas, se integrarían en la disciplina del poderoso Athletic.


Temporada 1932-33

   Marcada por el propósito del Athletic de entrar en competición oficial. El requisito de un terreno en propiedad, vallado y bien acondicionado, exigido por la federación sur, obligará a la búsqueda de medios financieros con los que afrontar la adquisición y construcción del terreno de juego y los gastos para afrontar la aventura competitiva.
   Se recurre a la fórmula de una sociedad deportiva que emitirá quinientas obligaciones hipotecarias de 50 pesetas. Como máximos responsables de la sociedad figuran los señores Manuel Pérez Reina (Administrador de Aduanas) y Paula Rojas, presidente y secretario respectivamente, arropados por una junta directiva de la que también forman parte los señores Cobos y Maldonado.


   Durante la segunda quincena del mes de septiembre de 1932, mientras se ejecutan las obras de acondicionamiento del nuevo estadio, se disputa un doble enfrentamiento entre el Salobreña F.C. y un denominado Recreativo de Motril (que presuponemos sucesor del desaparecido Sporting), con victoria para los salobreñeros en el primer partido disputado en su casa (2-1) y con el mismo resultado en contra en el partido disputado al domingo siguiente en Motril, en una explanada situada junto a la Azucarera del Pilar.   
Ideal de Granada 22 de septiembre de 1932


   El cronista aprecia ciertas deficiencias en el terreno de juego, ya que algunas líneas aparecen sin marcar. El partido despertaría gran expectación entre los numerosos aficionados que se dieron cita en el lugar, puesto que los visitantes se presentaban reforzados por jugadores del Athletic de Motril prestos a iniciar el rodaje para la nueva temporada.

Azucarera del Pilar al fondo
Ideal de Granada 22-9-32

   La pretemporada se inicia con la inauguración oficial del Estadio del Majuelo durante la tradicional Feria de Octubre. Es contratado para un doble partido el Córdoba Sporting Club, decano del fútbol cordobés, que durante la década de los treinta tuvo que ceder la máxima representatividad de su ciudad al Racing y a quien también se le habia caido la corona real.

Real Córdoba Sporting Club 1926


  Aquellos partidos frente al Sporting cordobés, inscrito para participar esa misma temporada en la 2ª categoría preferente, aunque encuadrado en otro grupo, deberían de servirle al Athletic para medir sus fuerzas frente a un equipo de similares características a los que iba a encontrarse en a competición oficial.
   Las tensiones de carácter político y social, propias del periodo, determinarían cierta segregación en los actos de inauguración del nuevo campo. En la mañana del domingo 15 se verificaría la bendición del terreno de juego a cargo del párroco de Ntra. Sra. de la Encarnación, don Salvador Huertas Baena. A ella asistieron numerosos invitados que no quisieron perderse “esta demostración católica de los deportistas motrileños”, obsequiados con dulces y licores por parte de la directiva. A destacar la presencia de la encantadora señorita y madrina del club, Sofía García Villatoro Jiménez, aristocrática joven de origen motrileño residente en Madrid, sobrina de Antonio Jiménez Caballero de las Cuevas, alcalde de Motril durante la Dictadura de Primo de Rivera.
   Pese a las premuras en cuanto a su ejecución y ciertas dificultades para acceder a su emplazamiento, salvadas con un camino que discurría entre cañaverales, a las tres y media de la tarde de ese mismo día se dieron cita en él numerosos aficionados. En los instantes previos al partido, se produce la inauguración oficial. El señor alcalde, el republicano radical don José del Rosal y Caro, a los acordes del Himno de Riego (suponemos) interpretado por la Banda Municipal de Música, rompe la cinta que da acceso el terreno de juego a directivos, jugadores y madrina. El saque de honor le correspondería a esta última después de cambiarse los pertinentes ramos de flores.

El señor alcalde cortando la cinta (Ideal)
Madrina, presidente y capitanes.

 Este primer partido saldaría con un 0-2 a favor de los visitantes:

Ideal de Granada 19 de octubre de 1932

   Al día siguiente, nuevo enfrentamiento entre ambos equipos, y una nueva y estrepitosa derrota del cuadro local (1-5).

 Procedencia (archivo particular)

   Esta segunda fotografía, por tradición oral familiar, de la persona que aparece ejecutando el saque de honor (Fernando Delgado Morente), debe de corresponderse con aquel segundo partido. Evidentemente la indumentaria no es la habitual rojiblanca que utiliza el equipo. Por un elemental motivo higiénico para este segundo partido se recurriría a la segunda equitación. En el equipo visitante también se aprecian cambios en el color de los pantalones. El otro personaje, de descomunal estatura, que aparece a su lado, con un ramo de flores entre sus manos, es un buen aficionado conocido como Jarabo, ligado también a posteriores etapas del fútbol local.

Nicolás Feriche ?

  Para disipar dudas he recurrido a la comparación fotográfica. Parece evidente que se trata de los mismos jugadores. El portador del protocolario ramo de flores debe ser el capitán Nicolás Feriche (Feriche I). Un secundo jugador local que aparece junto al esférico también parece ser el mismo que aparece en la fotografía de estudio de la cabecera. 



  Asumiendo incluso algún riesgo por evidente parecido físico también el recorte que muestro debe corresponderse con Feriche II, hermano del capitán. Rogaría a los descendientes de estos pioneros del fútbol local que me lo corroborasen. Igualmente solicito la colaboración de cuantos motrileños sean capaces, ayudándose de los nombres que aparecen reseñados en las crónicas, de ponerle nombre y apellidos a los rostros de esos futbolistas que se muestran orgullosos en esa magnífica fotografía de estudio del Athletic motrileño en blanco y negro.


 
    A pesar de la adversidad deportiva, la madrina del club obsequió a los jugadores con una merienda campestre en el cortijo de los señores de García Villatoro en las afueras de la ciudad. Al acto, además de jugadores y directiva, asistieron distinguidas damas y señoritas y los curas párrocos de la Encarnación y de la Divina Pastora. Nicolás Feriche, jugador y capitán, leyó unas cuartillas pidiendo disculpas a la madrina por el papel poco lucido durante los partidos de feria y alentó a sus compañeros para que en partidos venideros rehabilitasen el nombre de la sociedad y se hicieran dignos de su bella protectora.
   La manifiesta necesidad de reforzar el importante puesto de la portería y las buenas actuaciones del joven guardameta cordobés Diego, durante aquellos partidos, motivaría su fichaje para la temporada oficial. Como todavía en estas categorías el fútbol no discurría aun por los cauces del semiprofesionalismo actual suponemos que el guardameta cordobés seria tentado con una buena oferta de trabajo por parte de algún directivo influyente. Otro refuerzo importante  sería el centrocampista Gutiérrez procedente del Recreativo Granada con quien no debió llegar a un acuerdo económico.
   Hasta el definitivo inicio de la competición, con un terreno en propiedad y vallado, lo que ya permitá hacer caja en taquilla, se suceden los enfrentamientos en casa ante rivales de desigual entidad:

  • 19321103: En el campo de deportes del Athletic Club Motril jugaron un encuentro el titular y el Lecrin de Almería resultando empatados  (1-1).
  • 19321116: En el campo del Majuelo de Motril El Athletic Club local venció por 2-0 al Alameda de Jaén. Ambos equipos hicieron un juego muy duro.
  • 19321122: En el campo del Majuelo de Motril contendieron el Recreativo Perchel de Málaga y el Athletic Club local. Ganaron estos por 7-1.

La competición

   Una vez elaborado el calendario, el Athletic motrileño es encuadrado en el grupo Málaga- Granada, junto a  los primeros equipos de la capital, Recreativo de Granada y Español, la Unión Deportiva Accitana de Guadix, el Antequera y el Iberia Sporting de la capital malagueña. El debut liguero tendría lugar el domingo 25 de Noviembre en Guadix frente al Accitana.
   Para no hacerme demasiado pesado, el desarrollo de la competición y el posterior devenir del futbol motrileño lo dejaremos para una próxima entrada.

18 marzo 2011

Un hijo ilustre de Porcuna: "El galgo Pacheco" (1921-1933)

Diana Cazadora 1924

   Este galgo velazqueño, de prestancia triste y señora, especie de prolongación de la figura de su amo, el genial pintor cordobés Julio Romero de Torres, había nacido en Porcuna (Jaén) en fecha cercana al año de 1921.
  Aun no perteneciendo al todopoderoso género humano, su condición de leal y fiel compañero del artista y su plasticidad inmortalizada en algunos de los más bellos cuadros del pintor, son avales suficientes como para reservarle su sitio dentro de la historia local. 




   En el año de 1903, terminada la obra de fábrica del nuevo Templo Parroquial de Porcuna (Jaén), el contratista  propone para su decoración al joven y prometedor pintor cordobés Julio Romero de Torres. El trabajo a realizar, una pintura mural con el tema de la Asunción de María en la bóveda del horno del presbiterio. Una vez aceptadas las condiciones, tras la presentación de los bocetos previos, se pone manos a la obra. La admiración que despertó la ejecución de su trabajo, propició que le fueran encargadas también sendas pinturas murales en las capillas del crucero con la temática de la Santa Cena y la Sagrada Familia.
   En periodos discontinuos, comprendidos entre los años 1903 y 1905 durante los cuales se desarrollaron los trabajos, el pintor se hospedará en la casa del industrial y propietario don José Julián Gallo García de Linares, con el que trabará una especial relación de amistad que se prolongará con el tiempo. Ya durante este periodo, quizá como muestra de agradecimiento, pintó a su primogénito José con tan solo 4 años de edad. En 1918 en su estudio cordobés pintaría sendos retratos de sus hijas Pilar y Carlota.
   José Julián Gallo, perteneciente a una familia porcunense de rancia tradición militar, no pudo seguir la carrera de las armas (si sus tres hijos varones), y por aquellos años, además de dueño de considerables extensiones de fincas rústicas y de un molino aceitero, era el concesionario, explotador y suministrador de aguas potables de la ciudad de Porcuna. Este negocio emergente, con el eficaz concurso de su hermano José, comandante de artillería y encargado de los trabajos técnicos, se extendería con el tiempo a poblaciones cordobesas como Bujalance, Castro del Río o Espejo.
   Ideológicamente se le adscribe al liberalismo, por su amistad con Luis Aguilera y Coca, varias veces alcalde y jefe del Partido Liberal, y con su sucesor el farmacéutico Emilio Sebastián González. Aunque no se le conoce participación activa en la vida política local.
   Gran aficionado a la caza de liebres con galgos, pasión compartida con otros señores de Porcuna aglutinados en torno al famoso coto de El Lebrel, ubicado en terrenos del cortijo de Casasola, propiedad de don Pedro Funes Pineda, y del que Emilio Sebastián era gerente y secretario. 

Coto El Lebrel hacía 1919
José Julián Gallo (primero por la izquierda)


   En alguna ocasión, acudiría con sus perros a Jerez de la Frontera, a la famosa y aristocrática Copa la Ina, que por aquellos tiempos ya tenia ciertos visos de campeonato de España de la modalidad.
   Asiduo también de las cacerías organizadas en el coto El Matacán de Praena (Córdoba), cortijo propiedad del político conservador y acreditado ganadero de reses bravas Don Florentino Sotomayor, suegro de su sobrino Pedro Criado Gallo.


  En la primavera del año 1922, el ya consagrado pintor Julio Romero de Torres recala una vez más en Porcuna. Su visita responde a su deseo de trasmitir personalmente sus condolencias a la familia de José Julián Gallo, por la reciente y dolorosa pérdida de uno de sus miembros, el joven alférez de infantería José Gallo Martínez, fallecido meses atrás en la campaña de África. Aquel, que ya pintara de niño durante su primera estancia en Porcuna, lo volvió a inmortalizar en un nuevo retrato sacado de una fotografía.
 

  Las informaciones, sobre la producción pictórica de Romero de Torres relacionada con la familia Gallo, proceden en su mayoría de los testimonios orales de Carlota Gallo (hija de José Julián) recogidos por Manuel Bueno Carpio en su estudio sobre de los murales de Julio Romero de Torres en la parroquia de Porcuna, del que me estoy valiendo mayormente para esta introducción. El retrato del Alférez Gallo, según Manuel Heredia Espinosa, cuando elabora su Historia de Porcuna, se hallaba en manos de su hermano Sebastián Gallo en Madrid.

  Probablemente fuera durante esta visita, marcada por el luto, en la que el pintor  entregara a José Julián Gallo el retrato realizado en homenaje a su hijo, y, afectada ya su vida y obra pictórica de cierto simbolismo y sentido trágico, recibiera o arrebatara de su perrera un galgo joven de intenso y brillante color negro, que terminaría convirtiéndose en su leal compañero, amen de modelo en algunos de sus cuadros.

   El pintor aprovecha su estancia en Porcuna, para mostrar su malestar y recabar información, tanto de la autoridad civil como eclesiástica, sobre el atentado que se había cometido contra sus pinturas murales de la Santa Cena y la Sagrada Familia. Estas habían sido tapadas en 1917, por expreso deseo del señor cura párroco, con unos retablos de madera de escasa calidad para así zanjar definitivamente cierta disparidad de opiniones surgida entre el vecindario:

   “Una vez abierto el templo al culto en 1910, los murales de las capillas absidales dieron lugar a opiniones encontradas entre liberales y conservadores, según cuentan los ancianos. Los primeros se sentían orgullosos de tener en su pueblo pinturas de una artista que empezaba a ser famoso. Los segundos decían que los pechos de la Virgen, en la pintura de la Sagrada Familia, eran muy prominentes y que la modelo que posó para el pintor no gozaba de buena reputación en el pueblo. La cara de Jesús en la Santa Cena tampoco les inspiraba religiosidad, haciéndose las comparaciones mas odiosas”.

   Detrás de estas actitudes pueblerinas, debía de estar ya esa temprana fama, en torno a sus disipadas costumbres, que se gesta a raíz de la polémica suscitada por su cuadro Vividoras del Amor, rechazado por inmoral por el jurado de la Exposición Nacional de Bellas Artes del año 1906. El escándalo terminaría repercutiendo en su favor, ya que el Salón de los Rechazados sería más visitado que las propias salas que albergaban los premios de la Nacional.

 Vividoras del amor

   Pese a que el pintor se mostró dispuesto a realizar nuevos bocetos de la Virgen y a restaurar los daños causados al instalar los retablos, todo siguió conforme estaba.

 Sagrada Familia

   Quienes puedan mostrarse interesados sobre los avatares históricos de la pintura de temática religiosa realizada por Julio Romero de Torres para el Templo Parroquial de Porcuna, les remito al blog creado con motivo de su Centenario, del que es gestor y mantenedor Manuel Bueno Carpio, autor de la monografía que he utilizado para documentarme.


  Aquel galgo negro, traído desde Porcuna, una vez en Madrid, sería bautizado con el nombre de Pacheco, en memoria de aquel bandido valiente y leal, asesinado en Córdoba durante La Gloriosa, cuyo retrato amarillento, por la huella melancólica de los años, y su trabuco conservaba el pintor en su abigarrado estudio madrileño.
   La datación de su probable fecha de nacimiento responde a un elemental criterio fundamentado en la esperanza de vida de esta raza canina, que oscila entre los 12 y 14 años. Habida cuenta de que Pacheco dejo de existir en la primavera del año 1933, es por lo que sitúo su nacimiento en torno al año 1921.
   Pacheco desde entonces estará unido entrañablemente a la vida y al ambiente del pintor. Su presencia no pasará desapercibida para cuantos tuvieron la posibilidad de acercarse hasta su estudio y reparar en su mirada inteligente y triste.  Este galgo fino, silencioso y señorial acostumbraba a dormir la siesta, repantigado en un diván o junto a un brasero dorado, mientras el maestro se entregaba a su arte. Pacheco, hierático y majestuoso contemplaba silenciosamente el basto desfile de periodistas, actrices, toreros y modelos de los que el pintor solía rodearse. Pacheco, era en la vida y decoración del estudio uno de los motivos principales. Sus ojos se alzaban reconocidamente a su amo al sentir sobre el lomo la caricia de la mano inconfundible.
   También fuera del estudio, Pacheco terminaría haciéndose popular en Madrid como su inseparable compañero:

“Los dos iban juntos por entre la noche de Madrid a la caza de silencios maduros, de estrellas finas y de lunas nuevas”.



   La cita pertenece a una semblanza poética que le dedica el poeta y amigo del pintor, Alfonso Camin, tras la postrera muerte de Pacheco en las páginas de la revista gráfica Estampa:

   “Un día entrevistamos a Romero de Torres en su estudio madrileño. Y en ninguno de los movimientos, ni de las palabras, faltó la curva de gracia del fino galgo de seda. A nuestras preguntas, paseaba él la admiración de sus ojos -ternura y gravedad- por nuestros semblantes. Aquellos ojos de Pacheco, fraternos y limpios, como dos avellanas doradas sobre la proa de su hocico, buen azuzador de auroras y adorno de aquella frente de heráldica pensativa. Pacheco era una larga ese mayúscula. Una ese de salves y de “salud, hermano”.Por su figura correcta y preocupación armoniosa, podría llevar dentro de si, sin temor a desdoro, el alma de otro pintor con gran semejanza con el galgo de Romero de Torres. Ese pintor era Van-Dick que, acaso, como Pacheco, llevaba en la jaula del pecho, todo en neblinas, prisionera, una alondra que se ahogaba de sol. Pacheco y Van-Dick hubieran sido también buenos amigos. Porque pacheco tenía un alma profunda como una noche fresca y silenciosa. Odiaba la pandereta y no gustaba de las guitarras si al sonar no lloraban de veras. Sacudía las orejas en señal de protesta si escuchaba un cuplé en los tablaos y oía con religioso silencio todas las coplas flamencas, con una gran comprensión humana que no se ha visto jamás entre las gentes del colmado. Tenia, en esencia, el mismo gusto estilizado y andaluz de su amo”.

Cante Jondo

   En 1924 Julio Romero pintaba en Madrid su cuadro Cante Jondo, composición en la que se abrazan el amor y la muerte. Pacheco, ese perro largo, delgado y negro azabache, ocupa un lugar principal en la parte superior del lienzo, lanzando un lúgubre y supersticioso aullido de misterio, junto a una mujer desnuda, erguida e impasible, que simboliza la fuerza inexorable y ciega de la fatalidad.
   También datado en ese mismo año, es el lienzo Diana Cazadora, donde Pacheco comparte protagonismo con la actriz Marichu Begoña (Mimi). Tema rescatado de la mitología clásica, en el que la figura femenina descalza y semidesnuda sujeta al galgo, con un tenebroso fondo teatral en el que aparecen unos lebreros que completan la escenografía (ver cabecera).

Valle-Inclán, la actriz María Banquer, Julio y Pacheco (Madrid en 1926)
  Ambos cuadros, de los que el pintor nunca quiso desprenderse, pasaron tras su muerte, acaecida en mayo de 1930, a engrosar los fondos del Museo creado en Córdoba en la casa donde naciera, solemnemente inaugurado por don Niceto Alcalá Zamora, a la sazón Presidente de la  II Republica Española, en noviembre de 1931.

   Durante el velatorio de Julio Romero, Pacheco se pasó toda la noche aullando lastimeramente al lado del cadáver del que fue su amo. Parecía con ello querer rendirle un último tributo de fidelidad.
   Su entierro en Córdoba fue toda una multitudinaria manifestación de duelo. Mujeres y hombres de todas las clases sociales, confundidos en las calles, unidos por un solo sentimiento, demostraron su afecto por el insigne pintor cordobés.
   Inmediatamente la asociación de la prensa de la ciudad de Córdoba  lanzó la idea de erigir un monumento a Romero de Torres.



 
    A la suscripción abierta para tal fin no tardarían en llegar aportaciones desde Porcuna.
    La prensa cordobesa recoge una larga lista de porcunenses que contribuyen en la medida de sus posibilidades con su donativo. Encabezaba ésta con 75 pesetas el Ilustre Ayuntamiento y otras tantas de su amigo José Julián Gallo, seguidas de las 6,50 con las que colaboraron cada uno de sus cuatro hijos Miguel, Sebastián, Pilar y Carlota, hasta un total de 3210,65 pesetas recaudadas en la localidad.

Defensor de Córdoba 30 de octubre de 1930


   El proyecto, encargado al escultor almeriense Juan Cristóbal, íntimo amigo del pintor fallecido, no se materializaría definitivamente hasta la tardía fecha de 1940 en que fuera inaugurado, enclavado en la parte sur de los Jardines de Agricultura. El galgo Pacheco ocupa un lugar principal en la escultura junto a su dueño.


 


   Los asiduos de la Casa del Pueblo de Córdoba, a quienes el pintor regalara uno de sus cuadros poco antes de morir, por razones obvias, no pudieron asistir a su inauguración. Tampoco José Julián Gallo ni  sus hijos, que contribuyeran con sus generosos donativos a su erección, pudieron hacerse presentes. José Julián había fallecido en Figueras en 1938, su hijo Miguel Gallo Martínez, teniente coronel del ejército de la República, fusilado en Alicante en 1939, y Sebastián Gallo Martínez, alférez de navío (habilitado como capitán de corbeta) con mando sobre submarinos de las clases B y C de la armada republicana, represaliado por el nuevo régimen.

   Fueron exactamente tres los años que Pacheco sobrevivió a la muerte de su amo. Cuando fallece Julio, Pacheco y la fiel Mariquilla, que durante muchos años asistió al pintor en Madrid, dos figuras que se habían hecho populares junto al pintor, emigraran a Córdoba, para acogerse al amparo de la familia de Romero de Torres. Allí, entre los aromas perfumados del patio del Museo, iría poco a poco apagándose su vida:
   “Este pobre Pacheco, ha muerto ahora. Y ha muerto en Mayo y en Córdoba. La voz de la lógica y de la razón dirá que murió de enfermedad, de vejez. Pero lo cierto es que murió de pena”.



 
 
   Su muerte sirvió de pretexto a la prensa para volver a ocuparse de la figura de su amo y de la especial relación de éste con su perro. A la ya citada rememoración poética de Alfonso Comín en las páginas de Estampa, se suma el redactor del diario madrileño La Libertad, Antonio Dubois, a quien pertenece el entrecomillado anterior y el siguiente párrafo:

Después de la muerte del artista

Estudio madrileño del pintor antes de ser desmantelado

   “Cuando murió Romero de Torres no hubo modo de alejar a Pacheco de la capilla ardiente. Ésta fue instalada en una sala del museo. El ataúd, sobre una mesa antigua revestida de damasco. Al pie de esta mesa, la silla de tijera en que el pintor se sentaba, la paleta y los pinceles. Un cuadro al fondo: “El Calvario”. Otros por las paredes. Cirios y flores. Y “Pacheco” allí inmóvil, mas hierático que nunca, abrumado por la tristeza, cerca de aquel cuerpo que ya no se inclinaría sobre él con un propósito de caricia. En tres días no quiso comer Pacheco, ni quiso marcharse de aquella estancia.
   Cuando el hijo del pintor vino a Madrid para levantar el estudio y trasladar muebles y cuadros a Córdoba, trajo consigo a Pacheco. Eran los últimos días del estudio que había sido marco a tantas horas de labor, de alegría y de entusiasmo. Desfilaba mucha gente para ver por última vez la estancia, que era como un relicario de sonrisas flamencas. Y Pacheco estaba allí, como tantas otras veces; pero ahora en una actitud y con un espíritu nuevos, dominado por la tristeza de no ver  al amigo de toda su vida.
   Un día estaba en el estudio, con otras personas, el gran recitador José González Marín. Sabía unos versos dedicados al pintor en la hora de su muerte. Alguien propuso que los recitara. La gente hizo corro en torno al actor y éste se dispuso a comenzar.
   Cerca, sobre un diván, como casi siempre, estaba Pacheco, indiferente, deprimido. Al ver que la gente se arracimaba alrededor de González Marín, el perro abandonó su sitio, se abrió paso entre los oyentes y se colocó en primer término ante el actor. Así estuvo quieto, atento, hasta que el recitador acabó la poesía en recuerdo de Romero de Torres. Entonces el perro volvió al diván y se tendió otra vez, en su misma actitud indiferente y apesadumbrada de antes…”.


    En el año 2003, en el marco de la magna exposición en honor del pintor cordobés Julio Romero de Torres, “el galgo Pacheco”, su fiel e inseparable compañero, volvería a ser inmortalizado por un artista plástico en una colosal estructura metálica. Saltó a las páginas de prensa el caprichoso e irracional atentado nocturno que sufrió. Parte de daños: cuartos traseros, rabo, los genitales partidos en varios puntos y alguna pintura levantada.

    Cosas del arte, que como cualquier otra manifestación humana, no se libra de la lógica discrepancia entre defensores y detractores. Ya pasó en Porcuna durante la segunda década del siglo XX cuando la presión mojigata consiguió que el párroco accediera a tapar los frescos de los ábsides laterales (presunta similitud del rostro de la virgen del mural de la Sagrada Familia con una paisana de costumbres relajadas que le sirvió de modelo y rostro poco respetuoso del Jesucristo del mural de la Santa Cena).